Cliza y Tolata son los pioneros en manejo de residuos en el valle alto
“Quiero mi valle sin basura en la calle”, ésa es la consigna que manejan los municipios de Cliza y Tolata para implementar un programa de recojo diferenciado y manejo de residuos.
A diferencia del resto de los botaderos del valle alto, estas alcaldías cuentan con un plan que recibe el apoyo de la Cooperación Suiza.
Cliza y Tolata cuentan con rellenos sanitarios en lugar de botaderos a cielo abierto. La basura está separada.
La encargada del ingreso al relleno sanitario de Cliza, Amalia, tiene 63 años y empezó en el lugar como recolectora, cuando sólo era un botadero común.
A inicios de este año, la Cooperación Suiza (Cosude) y el municipio iniciaron la implementación de este programa que busca extenderse por todo el valle alto.
El recojo diferenciado es el primer paso del programa. Es por eso que Cliza tiene un cronograma para la volqueta. Dependiendo del día, los usuarios sólo pueden depositar residuos orgánicos, reciclables o los no aprovechables.
El encargado de una pollería mostró al equipo de Los Tiempos un calendario que detalla el cronograma de recojo y tiene la explicación sobre qué tipo de residuos corresponden a cada categoría.
Contó que esta metodología se aplica desde hace un par de meses, con buenos resultados.
Según un estudio realizado por la Cooperación Suiza para la implementación del relleno, el 60 por ciento de la basura es orgánica; el 20 por ciento, material reciclable, y el restante 20 por ciento, desechos no recuperables.
Por este motivo, dentro del relleno hay un espacio donde se deposita todo el plástico, vidrio y cartón que se recoge. El material se vende a empresas privadas para su aprovechamiento.
El objetivo con la basura orgánica es convertirla en compost (abono) para luego utilizarla en las mismas plantaciones agrícolas del municipio. Y con el resto de residuos, hacer el tratamiento.
En la actualidad se tienen fosas dentro del relleno que son cubiertas con tierra y se implementa un tratamiento.
Tolata
Se trata del primer municipio en el que se implementó este proyecto de manejo adecuado. El éxito generó su réplica en Cliza y se continúa en otros municipios.
Tolata genera a diario cerca de dos toneladas de basura y el recojo también se hace de manera diferenciada.
Este municipio invirtió 2 millones de bolivianos para la implementación del relleno, mientras el resto de los recursos fueron otorgados por la Cooperación Suiza.
La implementación en Tolata está más avanzada. Se trata de un programa destinado a municipios con una población menor a 50 mil habitantes.
Además, responde a las exigencias de la Ley 755 de Gestión de Residuos Sólidos. La norma conmina al cierre de los botaderos a cielo abierto y el manejo responsable de la basura para evitar la filtración de lixiviados, la contaminación del aire y el entorno.
El objetivo a largo plazo es la implementación de una planta industrializadora de basura para todos los municipios del valle alto. Por el momento, estos rellenos controlados buscan evitar que se sigan contaminando los ríos y que las condiciones de manejo de basura dejen de ser precarias.
Ubicación aún está fuera de la norma
Los programas de gestión de residuos intentan mejorar la forma en la que se encara el manejo de la basura en el valle alto. Sin embargo, los espacios de emplazamiento de los rellenos sanitarios están a menos de un kilómetro de los ríos. Esto ocurre tanto en Cliza como en Tolata.
La Ley 1333 de Medio Ambiente y la Ley 755 de Gestión Integral de Residuos señalan que los rellenos sanitarios deben estar ubicados a tres kilómetros del área urbana y a uno de cualquier cuerpo de agua. En ambos casos no se cumple con esta situación.
Todos los municipios coinciden en que lo más complicado es reubicar los rellenos, pues las comunidades no quieren basura.





























