¿Y la cultura? Cochabamba es mucho más que comida
¿Hacia dónde va la cultura en Cochabamba? Miguel Andrade, Joge Alaniz y Mauricio Sánchez, coinciden en que la cultura, entendida como un conjunto de expresiones, desde las artísticas hasta las costumbres y tradiciones, está venida a menos y está lejos de ser un ámbito de transformación y de mejora de la calidad de vida de los pobladores de este departamento.
El artista y gestor cultural Jorge Alaniz responde que la cultura en Cochabamba ahora va rumbo a elegir su “plato bandera”, hay 18 platos candidatos y más de 50 en lista de espera, seguramente también hay un gran número de chef’s, restaurantes, fast food’s y personas que trabajan con comida ansiosos de conocer este resultado y está bien, pero Cochabamba no es solo comida.
Asegura que todas las expresiones culturales deberían recibir igual atención, desde la declaratoria de leyes departamentales (como de la chicha y del rosquete) hasta la implementación de espacios de difusión .
Alaniz explica que reducir la cultura a un solo componente es un error común en las autoridades de turno. “Cochabamba en expresiones artistas es mucho más, tanto que los pocos e improvisados espacios de difusión ya no alcanzan para nada, lo cual provoca una pelea entre artistas para acceder a ellos. Reducir a la cultura también es pensar que no se necesita de leyes y que por eso no es necesario promulgarlas o retrasar su elaboración”.
Por su parte, el sociólogo Sánchez señala que está claro que estos últimos años se ha tratado de valorar, incluso de sobrevalorar, los emblemas de la cultura regional, y esto es especialmente fuerte en la imagen de la chola cochabambina. “Vivimos un periodo muy parecido a los de los años 60 y 70, cuando se construían con insistencia los símbolos regionales, o aquello que conocemos como el folklore: danzas, vestimentas típicas, música tradicional, platos, sombreros”, agregó.
Mauricio Sánchez afirma que la gobernación y las alcaldías se limitan a destinar fondos para aquello que ya está, y fundamentalmente para pagar fiestas, grandes fiestas, como carnavales, ferias de comida, efemérides cívicas y cosas así.
Explicó que se trata ,entonces, de una visión bastante “campechana” de la cultura, y un tanto populista: invertir recursos públicos en aquello que “el pueblo” quiere, así la cultura termine en alcoholización.
Respecto a la cultura, desde el ámbito artístico, Sánchez señala que tampoco hay ninguna remoción de viejos esquemas, incluso me atrevo a decir que hay un cierto retroceso. Si vemos que la música cochabambina se renovó a fines de los años 60 y a lo largo de la década de 1970, este ímpetu creativo ya no está más y está profundamente condicionada por el mercado, y por una suerte de industria cultural, pero pocas propuestas estéticas o discursivas.
En cuanto a la industria editorial, Sánchez dijo que la industria editorial es pequeña y no crece y aunque existen nuevas generaciones de escritores y poetas, su obra no se difunde lo suficiente y algo parecido ocurre en el teatro, la danza o la producción audiovisual.
Afirma que en las artes visuales tampoco hay mayores mejorías. y que, en general, una prueba del estancamiento cultural puede verse en que, a diferencia de los años 80 y 90, no se abren ni nuevas galerías de arte, ni nuevos teatros, ni nuevos espacios “multiarte”. Si bien instituciones como el mARTadero, la Alianza Francesa, el CBA, el ICBA o la fundación Simón I. Patiño siguen concentrando una buena parte de la vida cultural de la ciudad y se han abierto otros espacios privados como el 8B, también es cierto que no se abre nuevos museos y los que hay no se renuevan.
Asimismo, Miguel Andrade, gestor cultura en el campo de la música, señala que hay muchas falencias en cuando al desarrollo cultural en Cochabamba. “Si nos enfocamos en la cultura y el arte, debemos hacer un trabajo integral con respecto a lo que somos, respecto a nuestra identidad”, dijo.
Afirmó que lamentablemente todo lo que se hace en favor de la cultura es banal, se le da prioridad al entretenimiento y a adormecer las cabezas de las personas.
“Si no somos capaces de ver que la cultura y el arte aportan tanto como la economía a la región, no vamos a ser capaces de crecer como ciudad”,dijo Andrade.
También dijo que una de la prioridades en el departamento es que los gestores culturales exijan proponiendo proyectos, porque sino los gobernantes no sabrán cuáles con nuestras necesidades como artistas y sociedad en conjunto.
El músico dijo que pese a que el escenario no es el mejor para el desarrollo del arte y la cultura, es importante resaltar que hay muchas personas que trabajan potenciar nuestras expresiones artístico-culturales.
Reducir la cultura a un solo componente es un error común en las autoridades de turno. Cochabamba es mucho más en expresiones artísticas”
Jorge Alaniz
Actor y gestor de teatro
Lamentablemente todo lo que se hace en favor de la cultura es banal, se da prioridad al entretenimiento y a adormecer las cabezas de las personas”
Miguel Andrade
Músico y gestor cultural
ANÁLISIS
5-pag35-ok.jpg

La cultura no es un espacio de cambio
Mauricio Sánchez Patzy
Sociólogo
La inversión regional en cultura es poca, insuficiente, e incluso desorientada: los departamentos de cultura de los municipios o de la gobernación suelen ser la quinta rueda del carro, y las políticas culturales se han visto seriamente reducidas, si es que alguna vez existieron, y últimamente el gobierno central ha empezado a cobrar mayor importancia en esto, pero no tanto satisfaciendo las aspiraciones regionales, sino más bien tratando de hegemonizar el mapa de la ya escasa inversión en cultura. Si bien la educación musical, especialmente en el área de la música erudita, ha experimentado una fuerte mejoría, esto no se refleja en un aumento de las propuestas musicales: hay un interés mayor en la formación de intérpretes, que de creadores. Los movimientos culturales, que tan importantes fueron en América Latina a lo largo del siglo XX, ya no aparecen más.
A futuro, el panorama es bastante desolador. El mercado seguirá marcando el ritmo, y si la gente quiere un tipo de teatro, un tipo de música, pues se le dará eso, ya que es la única forma de garantizar ganancias. La educación de la sensibilidad artística queda por fuera de los intereses tanto de emprendedores privados como de las autoridades políticas.





























