Maestros innovan y apoyan a padres para enseñar a niños con discapacidad
La pandemia de Covid-19 motivó a profesores y padres de familia de niños con discapacidad a innovar y realizar un trabajo en equipo para que los estudiantes superen el estrés y la depresión que experimentaron por la suspensión de clases presenciales debido a que la escuela era como un segundo hogar.
“Mi niña se ha deprimido bastante porque va a ser un año que no puede venir. Ella está deseosa de volver a al centro, porque se siente feliz y quiere seguir aprendiendo con sus amigas muchas cosas”, expresó María, una madre de familia que acudió a la Fundación Ceoli para inscribir a su hija.
Señaló que la emergencia sanitaria puso a varios padres que tienen niños con discapacidad en aprietos, porque las clases presenciales aceleraban la inclusión social y el aprendizaje de actividades cotidianas pese a que las educadoras asistieron todo este tiempo a través de plataformas virtuales a los estudiantes y a sus familias.
El director de Ceoli, Ronald Caballero, comentó que, ante el descenso de casos de coronavirus y a solicitud de los tutores los profesores y todo el personal, se prepara para pasar clases semipresenciales, pero con un reducido grupo de estudiantes y cumpliendo todas las medidas de bioseguridad.
Comentó que a la fecha cuentan con 55 niños inscritos, de los más de 60 que tenían registrados la anterior gestión.
En un recorrido por los ambientes del establecimiento, se constató que la infraestructura cuenta con equipos y material para que se desenvuelvan en diversas áreas: fisioterapia, hidroterapia, lectura, escritura, talleres de pintura y bisutería, entre otros.
Caballero subrayó que se combinará las sesiones virtuales con las presenciales de acuerdo a las necesidades de cada familia y remarcó que este año, por la crisis económica, se planteó que los responsables de los niños aporten con lo que tengan para evitar la deserción escolar, aunque se busca financiamiento para sobrellevar la situación.
Respecto a la forma de enseñar, Pamela Vargas, una maestra, puntualizó que se elaboraron videos tutoriales y se hicieron llamadas telefónicas para que los niños se mantengan activos.
Precisó que las plataformas que más se emplearon fueron Zoom y WhatsApp.
Para orientar sobre las terapias, incluso se llegaron a organizar videoconferencias con psicólogos, pedagogas y fisioterapeutas.
“Algunos no tienen los recursos para acceder a los medio digitales, pero lo más difícil fue ver el estrés que les generó que se suspenda la rutina a la que estaban acostumbrados. Ellos han bajado su actividad física y emocional, porque todo el tiempo están encerrados”, finalizó.
En Cochabamba hay unos 3 mil escolares inscritos en centros especiales.
3 mil escolares con discapacidad
se registraron en las instituciones especiales este año, según la Dirección Departamental de Educación.
RECOMIENDAN CONTINUAR CON EDUCACIÓN INCLUSIVA
REDACCIÓN CENTRAL
La directora del Centro de Educación Integral Consipe, Cándida Tórrez, exhortó a los padres a no descuidar la formación de sus hijos con capacidades especiales y acudir a los establecimientos para ver de qué forma pueden colaborar.
“Tenemos sólo 20 inscritos; el año pasado teníamos 100. A los pequeños los orientamos por WhatsApp; no ha podido hacerse nada presencial porque entendemos que los niños son frágiles y no se pueden exponerse, porque tienen enfermedades de base, pero nos llama la atención que los papás no vengan para recibir orientación”, dijo.
Tórrez advirtió que el descuido puede ocasionar que los niños queden rezagados.
“Por ejemplo, hay niños que tienen problemas de lenguaje, entonces, si no se trabaja, no podrá escribir ni leer bien, menos entender lo que lee”, alertó.
El Centro de Educación Especial Multidisciplinario Heroínas de la Coronilla es otra institución que, pese a las deficiencias para dar clases virtuales, continúa apoyando a personas con discapacidad moderada y grave.
En tanto, los estudiantes reciben el apoyo de sus familias para conectarse a las clases virtuales.



























