Panaseri conserva el nutritivo tarwi en lata y sachet
Hace poco más de dos años, la empresa Panaseri SRL hacía una apuesta: procesar y envasar el tarwi cocido (mote) en latas y bolsas sachets, como una medida que garantizara la inocuidad y la conservación de este cereal, rico en nutrientes.
Su propuesta tuvo una aceptación alentadora en el mercado, especialmente en su versión sachet, y dos años después la empresa viene con una innovación: la versión seca (tipo tostado) en pequeñas bolsas de sachet. De hecho, esta variante ya fue solicitada de forma especial por la Alcaldía de La Paz para distribuirla en el desayuno escolar de ese municipio.
Las propuestas de Panaseri, que salieron al mercado bajo la marca Tarwix, merecieron el reconocimiento a la Innovación Kamay, en su primera versión, entregado por la Federación de Entidades Empresariales Privadas de Cochabamba (FEPC) en coordinación con tres universidades. La distinción fue de primer lugar en la categoría innovación en unidades productivas, subcategoría microempresa, por dar valor agregado a productos típicamente bolivianos.
Es que se trata de una innovación que fomenta el alto valor proteico del tarwi. Según la representante legal y técnica de Panaser, Norka Ojeda, el tarwi tiene un 54 por ciento de proteínas, cuando otros cereales con mayor publicidad como la quinua sólo alcanzan a 12. Además, cuenta con los omegas 3, 6 y 9, calcio, magnesio, hierro y fósforo, lo que además de traducirse en altas dosis nutritivas, es antioxidante e ideal para prevenir enfermedades como la diabetes.
El problema radica en que este producto en nuestro medio suele lavarse en los ríos y venderse en carretillas, lo que implica un alto riesgo de contaminación, sin contar con que, justamente por sus altas dosis de proteína, estos granos no duran más que un par de días sin agriarse.
Por eso, Panaseri implementó en su planta de Ch’akimayu un sistema de provisión, dosificadores y filtros de agua para quitar al grano todas las impurezas y darle un carácter completamente aséptico. Mediante un complejo de recipientes, calderos y máquinas se busca asemejar la corriente de agua de río para el lavado. En estos recipientes de acero inoxidable, el grano será cocido y sometido a un proceso de desamargado, es decir, quitarle el alcaloide que le da el sabor picante.
Finalmente, el envasado aséptico permite que el producto dure cuatro meses en bolsas y hasta dos años en su versión enlatada.
Todo este proceso implica una inversión de entre cuatro y cinco días para procesar un lote de 50 kilos, lo que impide un costo barato, pero el producto final es una garantía de salud, nutrición y calidad.
Los productos cuentan con la certificación de Senasag y se encuentran a la venta en todos los supermercados, con excepción de la versión seca, que, por ahora, sólo se envasa para desayuno escolar de La Paz.
LOS INNUMERABLES BENEFICIOS DEL TARWI
El tarwi es una leguminosa ancestral muy poco consumida en nuestro medio, aunque últimamente es apetecida en su modalidad de grano cocido o mote, de donde viene su segundo nombre: chuchusmuti.
Al margen de tener 54 por ciento de proteínas, y varios tipos de omegas, el tarwi posee una proteína llamada gamma conglutin, que ayuda a la reducción de azúcar en la sangre, beneficioso para quienes sufren de diabetes.
También tiene calcio, magnesio, hierro y fósforo, lo que además de ser altamente nutritivo, es antioxidante.
SE INCENTIVA EL DESARROLLO AGRÍCOLA
Panaseri incursionó en el tarwi de la mano de la Fundación Proinpa, que promueve el desarrollo agrícola a través de tecnología para mejorar la producción, asistencia técnica a los agricultores, producción de semilla de alta calidad y la promoción y uso de productos andinos.
Con estos objetivos, la fundación trabaja desde hace varios años en la promoción del tarwi o chuchusmuti, en un proyecto que finalmente comenzó a aplicarse en los valles cochabambinos, como los municipios de Tiraque y Anzaldo.
La planta promueve la fertilización de la tierra, además de que el grano tiene un alto poder nutritivo.

























