El Papa publica su tercera exhortación
El papa Francisco defiende la necesidad de ayudar a los pobres y de acoger a los inmigrantes en su tercera exhortación apostólica, titulada “Gaudete et Exsultate” (“Alegraos y regocijaos”) y que fue publicada ayer.
Esta exhortación sigue a las dos anteriores, “Evangelii gaudium” (2013) y Amoris laetitia” (2016), y en ella Jorge Bergoglio aborda la “santidad en el mundo contemporáneo”, sus “riesgos, desafíos y oportunidades”.
A lo largo de 42 páginas y en cinco capítulos, el Papa reflexiona sobre asuntos que considera fundamentales, como la pobreza y “la injusticia de este mundo, donde unos festejan, gastan alegremente y reducen su vida a las novedades del consumo”, mientras “otros sólo miran desde afuera mientras su vida pasa y se acaba miserablemente”.
En este sentido, el Papa defiende ayudar a los más necesitados: “Cuando encuentro a una persona durmiendo a la intemperie, en una noche fría, puedo sentir que ese bulto es un imprevisto que me interrumpe, un delincuente ocioso, un estorbo en mi camino, un aguijón molesto para mi conciencia, un problema que deben resolver los políticos”.
Critica “la alegría consumista e individualista tan presente en algunas experiencias de hoy” y subraya que “el consumismo sólo empacha el corazón; puede brindar placeres ocasionales y pasajeros, pero no gozo”.
Además, avisa que “el consumismo hedonista puede” jugar “una mala pasada” y que “el consumo de información superficial y las formas de comunicación rápida y virtual pueden ser un factor de atontamiento que se lleva todo nuestro tiempo”.
“VIOLENCIA VERBAL” EN INTERNET
Sobre la comunicación en la red, el Papa lamenta que Internet y los “foros o espacios de intercambio digital” sean a menudo espacios donde se expresa una “violencia verbal” en la que “también los cristianos pueden” caer. Una violencia verbal que normaliza “la difamación y la calumnia”, dos elementos que “son como un acto terrorista: se arroja la bomba, se destruye, y el atacante se queda feliz y tranquilo”, y dejan fuera “toda ética y respeto por la fama ajena”.
Reitera la necesidad de acoger a los inmigrantes y dice que no es “un invento de un Papa” o “un delirio pasajero”.




























