Gobierno peruano afirma que violencia en calles disminuye
Las autoridades peruanas confiaban hasta ayer en que las violentas protestas tras la destitución del presidente Pedro Castillo comiencen a ceder, en tanto el papa Francisco llamaba al diálogo y Estados Unidos pide emprender reformas para salvaguardar la democracia.
“Las informaciones que tenemos es que están funcionando las medidas que hemos tomado, es decir, se están recuperando carreteras, se están habilitando aeropuertos y también está disminuyendo la violencia de las personas que se manifestaban en la calle”, dijo ayer el primer ministro, Pedro Angulo, a la televisora estatal TV Perú.
Las protestas —más intensas en el sur andino, región golpeada por la pobreza, desigualdad y con demandas sociales postergadas— exigen la libertad de Castillo, preso e investigado por rebelión, tras su fallido intento de autogolpe de Estado.
También exigen la renuncia de su sucesora, Dina Boluarte, el cierre del Parlamento y elecciones generales inmediatas.
Boluarte ya adelantó que se mantendrá “firme” en el cargo y exigió al Congreso que acelere la aprobación de un adelanto de las elecciones generales, una demanda del 83 por ciento de los ciudadanos con la que podría atenuarse la crisis.
El Parlamento debe volver a someter a votación este martes 20 de diciembre el proyecto para adelantar los comicios de 2026 a 2023, que la semana pasada no logró los votos necesarios.
El conflicto se da porque un sector del Congreso, sobre todo el que apoya a Castillo, quiere que se incluya el llamado a una Asamblea Constituyente que elabore una nueva Carta Magna que sustituya la de 1993, una posibilidad que no logra consenso.
Suman 19 muertos y 569 heridos
La Defensoría del Pueblo informó que las protestas dejan al menos 19 fallecidos y 569 heridos en choques con las fuerzas de seguridad. Ayer aún se registraban algunos choques entre manifestantes y policías en el noroeste del país.
“Instamos a las instituciones democráticas de Perú a realizar las reformas necesarias durante este momento difícil”, publicó en Twitter el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken.



























