La reivindicación marítima, un tema “pendiente”
Tras el fracaso de todos los diálogos y muchos desencuentros con Chile en la búsqueda de una solución al reclamo marítimo boliviano, durante casi un siglo, en abril de 2013, Bolivia decidió acudir ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) con sede en La Haya en busca de un fallo que obligue a Chile a negociar de buena fe una solución a su petición de salida soberana al mar (que dejó de tener en 1879), en función a los derechos expectaticios creados a lo largo de todo este tiempo con ofrecimientos de soluciones, sin resultados concretos.
En el marco de este juicio, en el que Bolivia ratifica que el acceso boliviano al Pacífico es un tema de “justicia” pendiente con Chile, argumentó que ese país niega y asevera que todo se cerró con la firma del Tratado de Paz y Amistad de 1904, el 21 de marzo pasado, Bolivia presentó su Réplica ante la CIJ.
La Réplica boliviana está acompañada de cuatro anexos con pruebas, cuyo contenido no fue revelado por la CIJ, por la confidencialidad que rige en la fase escrita. Chile ahora tiene un plazo de seis meses para preparar una Dúplica de respuesta, que deberá entregar hasta septiembre de este año. Tras esta fecha, la CIJ tendrá que establecer un día de comienzo de las vistas orales, que previsiblemente empezarán en 2018.
AÑOS DE DISCUSIÓN
Bolivia y Chile llevan discutiendo, en diferentes escenarios y tonos, el tema marítimo desde el siglo XIX (desde 1879 que Bolivia perdiera 120.000 km² de territorio, entre éstos, 400 kilómetros de costa –su única salida al océano– en la Guerra del Pacífico, en la que Chile se impuso a Bolivia y Perú) y recientemente, durante casi cinco años (2006, en el primer gobierno de Michelle Bachelet cuando se estableció una agenda bilateral de 13 puntos en la que uno era la salida del mar).
La reivindicación marítima quedó fuera de la agenda bilateral en abril de 2013, cuando Bolivia recurrió a La Haya tras naufragar una negociación a falta de una propuesta “concreta, útil y factible” de parte de Chile, de acuerdo con el gobierno boliviano.
Los dos países carecen de relaciones diplomáticas desde 1978, cuando fracasó un nuevo intento por resolver el desacuerdo.
“Antes y después de la suscripción del tratado de 1904, Chile se comprometió a no dejar a Bolivia sin un acceso soberano al Pacífico a través de compromisos unilaterales y bilaterales”, afirma Carlos D. Mesa en el Libro del Mar, en el que hace un recuento cronológico de cada uno de estos momentos, que sumarían al menos 20, hasta el año 2011.
Asimismo, hace un recuento de los presidentes, cancilleres y embajadores chilenos que se comprometieron a negociar con Bolivia un acceso soberano al mar desde 1876 (el presidente Anibal Pinto) hasta 2014, gobierno del presidente Sebastián Piñera.
En el petitorio de su demanda, Bolivia solicita a la CIJ que juzgue y declare:
a. Chile tiene la obligación de negociar con Bolivia con el fin de alcanzar un acuerdo que otorgue a Bolivia un acceso plenamente soberano al océano Pacífico;
b. Chile ha incumplido dicha obligación;
c. Chile debe cumplir dicha obligación de buena fe, pronta y formalmente, en un plazo razonable y de manera efectiva, a fin de otorgar a Bolivia un acceso plenamente soberano al océano Pacífico.
En el Libro del Mar, el expresidente Mesa y vocero de la demanda boliviana argumenta: “Como consecuencia de la invasión chilena suscitada el 14 de febrero de 1879 y de la posterior pérdida de su Litoral, Bolivia dejó de ser un país costero con limitaciones para su comunicación con el resto del mundo. Esta situación tiene implicancias negativas para su desarrollo económico y social. Además de perder una superficie territorial de aproximadamente 120.000 km2, Bolivia fue privada de los recursos naturales existentes en aquel territorio y en la zona costera adyacente”.


























