Hawkings y el fin del mundo
Puede considerarse que los problemas claves giran alrededor de la sobrepoblación, la deficiente implementación de las medidas sociales y, en general, la tremenda falta de ética, que dificulta las relaciones entre países y también en el interior de las sociedades
Las ciencias estudian fenómenos positivamente, mientras que la filosofía deduce principios éticos y de otra índole, pero no con métodos científicos. De esta última forma ha sido originalmente la teoría atómica, planteada por Demócrito de Abdera y otros pensadores de la antigüedad, quienes consideraron que la materia sería fraccionable hasta llegar a unidades minúsculas e indivisibles. Actualmente, sabemos que los átomos sí son divisibles, porque en la realidad física del mundo subyacen las partículas y energías subatómicas, con sus propios mecanismos físicos. Asimismo, los pensadores griegos consideraron que los átomos serían infinitos y que, por lo mismo, el espacio tendría infinitud de mundos, en el sentido de infinitos soles y planetas. Actualmente, se discute si el espacio-tiempo es infinito y, consecuentemente, si son infinitos los astros, las galaxias y las constelaciones de galaxias, o, por el contrario, por vasto que sea el espacio-tiempo en que vivimos, se trata de un universo emergente del big-bang, que se renueva cíclicamente en eones. Otros consideran que hay infinitud de universos paralelos.
Cuando se elucubran cosas que no se pueden afirmar científicamente, así hayan atisbos lógicos, se las trata filosóficamente.
Para el caso, la teoría atómica expuesta por Demócrito tenía carácter filosófico. Esta interesante diferenciación entre ciencia y disquisición filosófica, es del filósofo austríaco Karl Popper. El físico Stephen Hawkings dio un buen ejemplo de un principio filosófico: el tiempo sería un absoluto, infranqueable, de lo contrario estaríamos invadidos por turistas del futuro.
Estos principios los expuse en un artículo hace ya unos cuantos años, y si ahora los traigo a colación, es porque Hawkings ha expuesto criterios filosóficos que merecen comentarse. Considera Hawkings que con el paso del tiempo, es paulatinamente más probable que la humanidad enfrente un desastre. Como tal se entiende una guerra con bombas termonucleares o que nos dominen las supercomputadoras del futuro. Para evitar su autoexterminio, la humanidad debería colonizar otros planetas. Y finalmente, afirmó Hawkings, que siempre hay la posibilidad de una invasión de extraterrestres.
Me parecen criterios rebatibles. Para empezar, para la humanidad las barreras del espacio-tiempo son infranqueables, al menos con la evolución previsible de nuestra tecnología durante milenios. Por causa de la barrera del espacio-tiempo entre los astros de la misma Vía Láctea en que vivimos, viajar de un lado para otro no parece factible, por eso no hay turistas extraterrestres.
Lo de las armas atómicas es un asunto grave, pero por su misma gravedad es algo temido y evitado. Por eso, el etólogo Konrad Lorenz afirmó que las armas nucleares son un problema menor para la humanidad, mientras que la explosión demográfica es el más grave. Ya expuse en otros artículos el porqué son contranatura las enseñanzas de diversas religiones respecto a la reproducción humana.
Breve, Hawkings, como otros, se equivoca al creer que con especulaciones que suenan al juicio final, se trata adecuadamente la problemática que enfrenta la humanidad contemporánea. A riesgo de precipitarme en una simplificación, puede considerarse que los problemas claves giran alrededor de la sobrepoblación, la deficiente implementación de las medidas sociales y, en general, la tremenda falta de ética, que dificulta las relaciones entre países y también en el interior de las sociedades, así como alienta la destrucción de la naturaleza.
El autor es escritor
Columnas de BERNARDO ELLEFSEN




















