Brujuleo y monigoteo de movimientos sociales
Manipulación de masas es una expresión manida, implica un cierto nivel de resistencia por parte de la masa y algo de engaño y astucia, por parte del manipulador. Esta expresión no se adecúa al caso boliviano. Brujuleo, proviene, obviamente, de brújula, su poseedor indica la dirección del movimiento, monigoteo de monigote, este no ofrece resistencia ni posee voluntad.
Los movimientos sociales, a diferencia de la masa, se consideran no homogéneos, sino diversos. Es aceptable dicha facie; pero el lenguaje con su crueldad corriente dice otra cosa. La interrogante correcta ya no es indagar por sujetos, sino por objetos: ¿qué son los movimientos sociales? El paradigma universal es organicista, biológico; las computadoras contraen virus. En Bolivia se recula, se retorna al paradigma de la física mecánica con sus términos predilectos: proceso (cambio es redundancia) y movimiento (impulsado por fuerza bruta/social o de motor). Los contenidos son antiguos, pero los usos y resultados diferentes. Movimientos sociales, de pueblos indígenas, obreros, campesinos, vecinos y jóvenes, esos son ahora simple etiqueta. La masa se mide por “la fuerza necesaria para cambiar su estado de movimiento”, la masa social, ídem, la fuerza la proporciona un líder. Movimientos sociales, el monigote ya está en movimiento, es inercia, sólo necesita algo de brujuleo.
En un referendo el voto es individual y “secreto” (dudoso en pequeñas comunidades), pero buscar alianza de movimientos sociales o sus guías tiene dos beneficios, uno psicológico, el otro económico: el primero, el efecto de rebaño (herding behavior), común a todo individuo, pero mucho más fuerte en individuos con escasa formación académica (ver encuestas), pueden votar como se les dice; el segundo, el aporte a las campañas publicitarias en efectivo y esfuerzo. Con los movimientos sociales, el monigote está armado, con caras diversas, emular razas originarias y mestizas; el dueño de la brújula apuntará la dirección de sus narices. Un pilar de la revolucionaría CPE según el vicepresidente es la democracia intercultural (de significado encriptado) y el referendo, un instrumento democrático comprobado, con su previa: debates y encuestas. ¿Debates?, a los movimientos sociales les interesan un bledo, estos son como decía Trotsky, “tempestades en el mundo cerrado de la intelligentsia”, y las encuestas, desempapelar lo banal; es poco, y para otros.
El brujuleo y monigoteo de movimientos sociales es sencillo, las masas eran efervescentes, los movimientos sociales responden a la mímesis y a la sensiblería: “Todos somos Evo”, el pastor hace de plañidera (lloren una ausencia, una desintegración, una pérdida). La imagen es lo esencial. Nadie niega la importancia de invertir en educación, deporte y cultura(s), si la tasa de retorno no apunta al control de las mentes, o invertir en salud para controlar los cuerpos (exageración proveniente de la ingeniería genética). La “educación” se reforma, las culturas se ensalzan, se organizan torneos deportivos y maratones en efemérides departamentales (todo torneo debe llevar lacrado “Evo”; por supuesto, Evo es un gran deportista, el crack de las pichangas- según los chilenos juegos informales de fulbito y del quechua pichanqa, el presidente puede barrer con todo). Los movimientos sociales tienen corazón, tierno, emotivo y devoto, se les puede controlar por el corazón como decía el gurú de la propaganda Goebbels y se atienen a lo que se les muestra, o como dicen en los bares: lo que se ve se anota.
El autor es administrador de empresas.
Columnas de Cayo Sorman





















