Nuestro modelo de democracia tras su retorno
La convocatoria al voto nulo, como respuesta al descontento con el proceso para la selección de magistrados, puede sumarse a larga lista de acontecimientos polémicos del MAS como partido hegemónico. La casi nula autonomía de la Asamblea Plurinacional en este proceso me conduce a cuestionar no solo el papel del MAS en nuestra historia política, sino también el tipo de modelo democrático que se ha venido gestando desde el retorno de la democracia en los años 80. Las cuestionables prácticas observadas en el proceso para la selección de magistrados no deben verse sólo como prácticas crueles, burlescas u otro adjetivo, sino más bien como un conjunto de procesos y acciones con la que hemos construido nuestro modelo de democracia en estos últimos años. En otras palabras, todos los acuerdos, maniobras, discursos, conflictos en relación al proceso de selección de magistrados, más allá de los cuestionamientos, representan un tipo de modelo democrático construido a partir de la cultura política de los bolivianos y bolivianas.
Entonces, si el tema pasa por entender la forma en la que hemos construido nuestro modelo de democracia, debemos pensar que hay elementos y situaciones internas que definen nuestro comportamiento político y que no las hemos resuelto; colonialización, racismo, exclusión, corrupción. Para explicar mejor este argumento tomaré como ejemplo al MAS-IPSP.
Las sucesivas victorias y la capacidad de imponer un proyecto de Estado, modificando paradigmas anteriores, convierten al MAS en un partido trascendental para entender la historia política del país en estos últimos años. Pero, a diferencia de partidos hegemónicos similares como el MNR, el ascenso del MAS nunca respondió a una estructura de partido político fuerte, sino todo lo contrario, fue la ausencia de una rigidez partidaria la que permitió que las organizaciones sociales y movimientos se articularan en torno al MAS. De ahí que me atrevo a decir que el MAS representa la consolidación de los acuerdos, negociaciones, agendas de diversos grupos y sectores sociales, con la intención de la toma de poder. Las aplastantes victorias del MAS y Evo Morales se deben a la fortaleza de los acuerdos y organizaciones que lo componen.
Entonces, al ser el MAS el partido donde se expresa los acuerdos de la mayor parte de las organizaciones políticas importantes del país, muchos de sus vicios y errores serán consecuencia directa de la lógica y cultura política de las organizaciones que lo conforman. Por lo que no debe solo preocuparnos cómo elegiremos a nuestras autoridades judiciales este 3 de diciembre. El problema real aquí, es buscar los factores internos en la sociedad boliviana, que terminaron por dar forma al modelo democrático que tenemos. Insisto: si el MAS representa a la mayoría de los grupos con poder en el país, podemos decir que sus acciones son producto de la forma en la que estos grupos conciben la democracia. Esto debe llamarnos a una profunda reflexión. Aquí, la sociología política y la ciencia política deben responder: ¿Qué hemos hecho mal, desde el retorno de la democracia, para tener un modelo democrático sin independencia de poderes y poco transparente? Esta es la verdadera cuestión.
El autor es sociólogo
Columnas de CÉSAR AUGUSTO CAMACHO SOLIZ


















