No se debe politizar el 21
¿Cómo es posible que tanto atropello del Gobierno quede en el olvido? ¿Qué respuesta nítida se concibió por parte de la oposición? Creo que ninguna, más al contrario se ha percibido un oficialismo que muchas veces luchó contra un fantasma
La protesta nacional del pasado martes 10 de octubre por el no a la repostulación del presidente Morales ha tenido un corolario tenue. Considero que solamente una ciega obcecación podría afirmar lo contrario. Hasta hoy los líderes de oposición no han podido comprender que las marchas cívicas son de la ciudadanía y no de los partidos políticos. Es un despropósito que el bloque opositor aproveche este tipo de movimientos para reflejar otros intereses, sin darse cuenta de que los actuales voceros de Gobierno fructifican ello para desmembrar las legítimas pretensiones de la población y tildarla como una “marcha política vendida”.
Al margen de dislocar con su presencia un movimiento cívico, han dado luz verde para que el oficialismo patentice la disminución de lo que la ciudadanía anhela. Distinto habría sido que la gente salga a las calles sin la representación de partidarios opositores, pues la voz de la sociedad en rechazo rotundo a las arbitrariedades descomunales que nos tiene acostumbrados este Gobierno hubiese alcanzado mayor eco.
No podemos desconocer que el país cuenta con una oposición mal estructurada, de políticas añejas clásicas. Más se trasluce como un bloque enraizado en un batiburrillo multicolor demagógico, que al parecer solamente se dedica a duplicar la mala forma de hacer política del Gobierno. Estos hechos penosamente configuran un resultado gravitacionalmente desfavorable para los intereses de Bolivia.
Es apremiante la necesidad de una nueva manera de hacer política, que actúe sin sesgos egocentristas, que diseñe fórmulas prioritarias a las auténticas necesidades del pueblo. ¿Cómo es posible que tanto atropello del Gobierno quede en el olvido? ¿Qué respuesta nítida se concibió por parte de la oposición? Creo que ninguna, más al contrario se ha percibido un oficialismo que muchas veces luchó contra un fantasma.
Por ello, no es tarde para exhortar al bloque opositor para que no se permitan apropiarse del 21 F. No recurran a la propaganda populista que mucho daño le hizo a la economía, ahí el claro ejemplo de lo que hoy nos toca vivir. ¿Para qué continuar con la oscura línea de la demagogia? Es momento de que se sienta con mayor brío su voz, proponiendo al país un compromiso que se sustente por tres elementos: salud, trabajo y educación.
El autor es abogado
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