La evaluación ayuda a mejorar la calidad
En los resultados del PISA 2000 (Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos de 15 años), sobre la capacidad de comprensión lectora de estudiantes de 15 años de edad, entre 42 países participantes, sobre 600 puntos, Finlandia (1/42) registró 546 puntos, Hong Kong – China (7/42) 525, Chile (36/42) 410 y Perú (42/42) 327 y en los del PISA 2015 Finlandia (4/70) registró 526 puntos, Hong Kong – China (3/70) 527, Chile (42/70) 459 y Perú (63/70) 398; lo que quiere decir que la evaluación internacional permite apreciar resultados de los procesos educativos nacionales.
En los últimos años, muchos países, han posicionado la evaluación de sus sistemas educativos en el cuadro de prioridades políticas de los gestores de la educación; toda vez que se ha convertido en instrumento de reorientación de políticas educativas, en mecanismo de transparencia y en medio para inspirar soluciones de calidad y de equidad sobre la base de estrictos diagnósticos y de datos confiables. Por lo general, los países se han sujetado, y lo están aún, a evaluaciones promovidas por organismos internacionales como son las pruebas del PISA, del Pirls (Estudio Internacional de Progreso en Comprensión Lectora de estudiantes de 4° de Primaria), Timms (Evaluación Internacional de Conocimientos de Matemáticas y Ciencias de Estudiantes de 4° y 8° grado), Talis (Encuesta Internacional sobre la Docencia y el Aprendizaje dirigido a maestros del nivel secundario) y del Piaac (Programa para la Evaluación Internacional de Competencias de Adultos de 16 a 65 años de edad), entre otros; todas diferentes entre sí, tanto por lo que miden como por quién las promueve; lo que permite colocar al sistema educativo de cada país participante en el justo lugar de la clasificación en función del cumplimiento de los requisitos y condiciones para cada evaluación.
En el caso específico del PISA, iniciado el año 2000 y aplicado cada tres años, tiene la virtud de ocupar espacios mediáticos inusuales en materia de educación produciendo encendidos debates políticos en los países participantes (es lo que se espera de estudios de esta naturaleza porque generan indicadores que la opinión pública asume como válidos y aguarda expectante cuando su publicación es inminente).
Las evaluaciones internacionales aportan objetiva y efectivamente a los sistemas educativos de los países participantes porque permiten comparar, emular, ampliar la visión para valorar la propia situación y desplazar fuera de los ámbitos estrictamente nacionales los objetivos de las evaluaciones y la administración de sus resultados.
En muchos países se aplica más de una de las pruebas antes mencionadas, lo que les permite contar con mayores elementos de juicio para mejorar sus políticas educativas y otras más; sin embargo, también hay países como Bolivia que pierden la oportunidad de hacer uso de estos valiosos instrumentos de medición y comparación.
O sea, la evaluación internacional siempre ayuda a mejorar la calidad educación nacional.
El autor es promotor del mejoramiento de la calidad educativa
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