Cacería policial
Leales al régimen y no al Estado, la Policía se dispone a ejercer el rol de comisario político para evitar las manifestaciones de opiniones divergentes del 21F. Los mandos policiales están prestos a la exaltación de su obsecuencia política al poder con acciones represivas que recuerdan a otros tiempos. Así, contaminan una vez más su misión constitucional de defensa de la sociedad.
La libertad de expresión no es una coartada, es un Derecho Fundamental otorgado por la Constitución que goza de la máxima protección jurídica ante los jueces y tribunales del país y como tal, no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa. No es legítimo impedir la expresión de ninguna idea, cualquiera que sea su contenido y forma de expresión. Esta libertad solo tiene como límite el respeto a los otros derechos con los que pueda llegar a colisionar y si el propósito no es el “desorden público”, las protestas ciudadanas son políticamente correctas, lícitas y no lesionan derechos de terceros. Las manifestaciones del 21F no enaltecen el desorden público, como lo interpretan los policías cazadores de la opinión pública “barredores de la libertad de expresión” a través de la amenaza de la coacción. Son solo manifestaciones cínicas del interés sinvergüenza al servicio del rédito electoral, es un pretexto y una bajeza moral.
Morales que se considera a sí mismo intachable, impoluto, indigno de señalamientos o críticas, recibe ahora el hostigamiento que se disfraza, según él, de “desorden público”.
Al verse enfrentado públicamente a sus contradicciones, a sus manipulaciones legales, a sus ambiciones, a sus incumplimientos, a sus mentiras, a sus delitos de corrupción, el poderoso tiene miedo de perder la influencia, el privilegio, a perder la impunidad. Sin el contrapoder del soberano, la libertad, la democracia, la decencia, son imposibles.
El derecho fundamental a la libertad de expresión parte del reconocimiento universal de que tal libertad está grabada en el código genético del Estado democrático, constituye un medio insustituible del sistema de libertades públicas y es el único medio del ciudadano para pedir cuentas al poder en protección del interés público ¿Qué es de interés público? es detectar y exponer su conducta antisocial, los delitos y fechorías del poder. Sin libertad de expresión el resto de los derechos no existen. La protesta cívica es el único medio eficaz para convertir al poder en una categoría verdaderamente humana, racional y sujeta a límites.
La buena noticia es que el soberano rompió el silencio y el temor, ya tomo una decisión: quiere un cambio, quiere derrotar a un sistema que ha vaciado la democracia, quiere recuperar los Poderes Públicos secuestrados por el Gobierno.
El autor es abogado y diplomado de Altos Estudios Nacionales
Columnas de WALDO RONALD TORRES ARMAS


















