Movimientos conservadores y grupos anti-Derechos
Desde hace algunos años, grupos fundamentalistas y conservadores han aflorado en toda la región de América Latina y el Caribe, así como en Bolivia. En un periodo en el que se han producido avances históricos en los derechos humanos, especialmente de las mujeres, las niñas, los grupos indígenas y de las personas con diferente orientación sexual y/o identidad de género en los países de América Latina, las acciones de los grupos fundamentalistas son cada vez más frecuentes y ponen en peligro la garantía de los derechos conquistados y el avance hacia la igualdad para todas las personas.
Estas posiciones ultraconservadoras se basan en la descalificación, la intolerancia y la discriminación, y no respetan la universalidad, interdependencia, indivisibilidad e interrelación de los derechos humanos, consagradas en la Declaración Universal de Derechos Humanos y especificadas ulteriormente en otros instrumentos y tratados.
Desde la aprobación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos por parte de la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1948, junto con el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos y sus dos protocolos facultativos, y el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, nuestra Organización y los Estados miembros han avanzado e incrementado en el reconocimiento de los derechos humanos. El Estado Plurinacional de Bolivia por su parte, prohíbe y sanciona, en el Artículo 14, II de la Constitución Política del Estado, toda forma de discriminación fundada debido a sexo, color, edad, orientación sexual, identidad de género (…) u otras que tengan por objetivo o resultado anular o menoscabar el reconocimiento, goce o ejercicio, en condiciones de igualdad, de los derechos de toda persona.
La Agenda 2030, aprobada por los 193 Estados miembros de las Naciones Unidas en 2015 y los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, representan el compromiso de todos los países por acabar con las violencias, las desigualdades y la exclusión, sin dejar a nadie atrás. Desde la fundación de las Naciones Unidas, la igualdad entre hombres y mujeres figura entre los principios fundamentales de los derechos humanos y, es por tanto una obligación tanto de nuestra Organización, como de los Estados miembros, trabajar para su promoción y protección.
En un periodo en el que han proliferado los asesinatos de las y los defensores de derechos humanos, así como el crecimiento de la violencia y discriminación contra las mujeres, las personas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero, transexuales y grupos en situación de vulnerabilidad, nuestra Organización se compromete en seguir luchando por la igualdad y la no discriminación.
El autor es el Coordinador Residente del Sistema de Naciones Unidas en Bolivia
Columnas de MAURICIO RAMÍREZ VILLEGAS


















