9 de agosto
Tras conmemorar las fechas patrias, con más incertidumbres y malos presentimientos que de costumbre, el mes de agosto tiene recordatorios vitales. Por ejemplo, hoy 9 de agosto por iniciativa de la ONU desde 1994 se celebra el Día Internacional de los Pueblos Indígenas. En esta fecha se conmemora la vitalidad de los pueblos que representan más de 5.000 grupos distintos en unos 90 países y hablan aproximadamente 7.000 lenguas del mundo. Pese a esta extraordinaria y diversa multiplicidad, que enriquece el decurso de la humanidad, son las poblaciones más desfavorecidas por los estados.
Pese a ser parte integral y viva de las naciones, los indígenas son esa identidad étnica por la que otros hablan, en una dinámica al estilo del ventrílocuo, aquellos que instrumentalizan sus luchas, los candidatos en pugna por el poder y en general los imaginarios sociales que pasan del recelo a la exotización de postal turística.
Alejandro Mayoral de la Red Iberoamericana de Jóvenes Líderes (RIJL) afirma: “Líderes, representantes y poblaciones indígenas locales buscan perdurar a pesar de las presiones de los mercados internacionales, la pérdida de sus lenguas, la mercantilización de sus expresiones socioculturales y la sobreexplotación de los recursos naturales en sus territorios ancestrales. En diciembre de 1994, ante la crisis de derechos humanos en varios de estos contextos, diferentes organizaciones y representantes internacionales decidieron establecer un día para reconocer la importancia de estas identidades en el marco de la Asamblea General de Naciones Unidas. Sin embargo, ¿qué relevancia tiene esta conmemoración en el contexto actual?”
Pregunta válida y pertinente en un contexto donde son blanco constante de una incesante y minuciosa discriminación, de miradas incómodas cuando cruzan la frontera e importunan con sus presencias en espacios urbanos que pretenden mantener los muros simbólicos, muros donde se hace evidente la exclusión. De igual manera en sus geografías de origen, enfrentan temas fundamentales vinculados con la defensa del territorio, eso que Pavel Camilo López Flores expone en su artículo: “Defensa de territorios indígenas en las tierras bajas de Bolivia: derechos colectivos, neoextractivismo y autonomía”. Uno de los puntos especifica que en el escenario actual en nuestro país, existen dinámicas extractivas y de explotación de los recursos naturales en las áreas protegidas y/o territorios indígenas. Estas dinámicas de despojo producen una serie de conflictos socioambientales, centrados particularmente en el área de hidrocarburos, pues se realizan sin la correspondiente consulta y consentimiento previos de estos pueblos, derechos que están establecidos en normas internacionales sobre derechos de los pueblos y reconocidos en la propia Constitución boliviana.
Así, además de celebrar nuestras fiestas patrias, también se debe dar relevancia a la presencia de los pueblos indígenas que integran este vasto territorio, ser conscientes de sus luchas que son también las nuestras, porque la variable socioambiental nos involucra a todos como nación, además de los retos y desafíos que enfrentan, sobre todo en este tiempo electoral, un tiempo donde son parte constitutiva de Bolivia y no un instrumento utilitario en este 194 aniversario.
La autora es escritora
Columnas de CECILIA ROMERO




















