Cuando los malos son los elegidos
Hace unos días hubo una convocatoria lanzada a los clubes de fútbol de la categoría infanto-juvenil de Cochabamba para que manden a sus jugadores que considerasen que tienen potencial futbolístico y que hayan nacido en 2004, 2005 o 2006 para probarse y, de ser elegidos, entrar en un proceso de formación de las selecciones menores de Bolivia.
Mi hijo al igual que cientos de jovencitos se presentaron, imagino que haciendo esfuerzos grandes para sacarse tiempo, llevando sueños, fuerzas y otros sentimientos.
Hasta aquí, todo bien... pero, aquí viene la percepción y reflexión de esta situación y que la hago no sólo por mi hijo, sino también por aquellos adolescentes y jóvenes que cuentan con mayor potencial de juego y que los vi desvivirse para mostrarlo. Jugaron muy bien, pero no todos fueron elegidos. Algunos tocaron poco, y mostraron casi nada, pero veía con sorpresa y extrañeza que al finalizar el juego eran anotados.
Lamentablemente, la balanza se iba por los clubes de quienes eran los “veedores/calificadores”.
Hay muchos eventos que ya están “cocinados” y el resto es solo relleno para dar legitimidad a ciertas convocatorias. En este caso me tocó ver que también sucede a este nivel.
Me da pena por muchachos que no conozco y tampoco los clubes de donde vienen, pero que en esa fracción de tiempo mostraron un juego bonito, efectivo y técnico, pero al final para muchos no pasó nada.
Esperemos que esto cambie y que personas que han sido contratadas para este efecto sean “neutrales” y hagan su trabajo como debe ser: mirando, estudiando, caminando y no estar sentados conversando, mirando el celular u otra cosa y no prestando atención a lo que realmente venía sucediendo en el campo de juego.
Yo lo vi, nadie me lo contó.
La autora es comunicadora social
Columnas de ANA MARÍA ALMANZA
















