La Defensora se enojó
Las dos veces que he escrito sobre la Defensora del Pueblo y su afición por criticar y censurar los concursos de belleza diciendo que son opresores de la mujer e hijos del patriarcado, machismo e imperialismo, lo hice porque considero que lo verdaderamente opresor para las mujeres es que la justicia (miechi, justicia dizque), hace muy poco para castigar a los violadores que andan sueltos en las calles y/o escondidos en sus casas ultrajando a sus hijas, nietas o a quien sea...
Ahora sale enojada la señora Defensora a defender a la niña de 11 años a quien un grupo de religiosos la estaría obligando a tener a la wawa que espera producto de la violación de su abuelastro.
La Defensora debe comprender que lo verdaderamente machista, opresor y macabro en contra de las mujeres no son los concursillos de belleza, es el estado de indefensión en el que los ciudadanos vivimos, en especial las mujeres. ¿Qué hace su Defensoría al respecto? Díganos por favor ¿Qué hace? No lo sé porque cada vez que usted se pronuncia es para referirse al Miss Santa Cruz o al Miss Barbie El Alto, o para informar que su contrato se ha ampliado hasta el siguiente año, a pesar de ser usted interina.
A ver, señora Defensora, sea coherente y díganos si usted ha sugerido una campañita de prevención contra la violencia de género, o si ha revisado que el currículo formal enseña sexualidad de la “cruda”, de la que nuestros niños y adolescentes ven en Internet, de la que habla de placer y no de procreación. Díganos, señora Defensora, si su despacho va a hacer algo en contra de esos violadores de niñas, como el exviceministro Bonifaz acusado de violar a su hijita biológica de nueve años, y a quien recientemente la “justicia” benefició con detención domiciliaria.
Díganos, señora Defensora, si usted abrió su boca para decir que ésta es una barbaridad… No nos venga a hablar de concursos de belleza ni de injerencia de religiosos. Los curas y las monjas, de lejos, hacen mucho más que usted.
La autora es comunicadora social
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