La madera y la Pachamama
En Cochabamba, la avenida Circunvalación se rellena de camiones de alto tonelaje, en tres horas y media conté siete camiones; tres de ellos cargados con un tronco gigante cada uno, cada tronco era un árbol que vivía en alguna parte del Chapare; uno de los otros cuatro llevaba tres troncos, también enteros, y los otros tres con cuatro árboles de menor tamaño, pero también enteros. 18 en total. 18 vidas arrancadas que pasaban como cadáveres dolientes recostados sobre camiones conducidos por mortuorios que ni se inmutaban de su crimen.
En el semáforo paró al camión mas lento con uno de los troncos gigantes. Corrí para preguntar el origen de las víctimas:
—Perdone, ¿de dónde viene y a dónde va?
—Vengo de Santa Cruz.
—Desde Santa Cruz, ¿con esa carga?
—No, esa carga la recogí en el Chapare, que es donde esta el aserradero, y voy a Iquique a entregar la carga.
El semáforo cambia, agradezco y dejo de gritar preguntas. Se va acelerando, no sin antes dejar una huella de humo del escape.
Al partir el camión no sólo deja la nube de tóxicos sino también se ve cómo el peso de la carga sobre el pavimento es enorme y seguro que con el paso de unos cuantos de estos monstruos el pavimento empezará a mostrar fracturas y luego muy pronto agujeros y baches que no se arreglarán sino en unos veinte años, recordemos que Cochabamba es la ciudad donde los baches tienen pedigrí.
Pregunté a la señora de la tienda del barrio si el tráfico de este tipo de mercancía era frecuente.
—¿Frecuente? Es prácticamente constante, todos los días y las noches, algunos de los camiones hacen temblar el suelo como un temblor. Yo soy la secretaria de vecinos y fuimos a presentar una queja a la Gobernación, pero sólo se quedó en eso. Nadie hace nada y más bien cuantos más camiones pasan más alegría para las personas que venden al paso comida o refrescos —dijo.
Veo con asombro que la exportación de madera, en datos de la Cámara Forestal de Bolivia, en 2021 ha subido en más de un 70% con relación al mismo período en 2020. En cifras el gran salto lo ha ocasionado un nuevo comprador, China, y el segundo comprador, EEUU. La Cámara Forestal de Bolivia pone ingresos en millones de dólares: 38,3, un crecimiento de mas del 103%. Por primera vez China compró un valor de 10,9 millones de dólares y Estados Unidos, 9,9 millones de dólares.
Estas son cifras impresionantes que deberían causar alegría, sin embargo el temor mayúsculo que asalta es que no se sabe qué autorizaciones tienen los madereros para la explotación forestal, ni tampoco se sabe si estos madereros están genuinamente reforestando allá donde extraen. ¿Qué planificación de extracción tienen? ¿Cuánto de este crecimiento está genuinamente registrado? ¿Hay respeto a la regulación sobre los pesos que pueden soportar las carreteras?
La defensa del medio ambiente demanda un control riguroso de todo lo que sale y cómo sale del país. Recordemos que ésta es un área de contrabando ilícito de maderas. Las regulaciones, por lo menos las europeas, son estrictas y seguramente el Ministerio de Medio Ambiente y los otros ministerios que se encargan de las exportaciones y controles de caminos y carreteras deben estar alertas.
Bolivia tiene que defender sus recursos y no prestarse al dinerito fácil y medio oscurito.
Columnas de CARLOS F. TORANZOS



















