Millones de goles
Bolivia tiene que pagar 234 millones de dólares a la multinacional Glencore, por la “nacionalización” de Vinto y Colquiri. Aunque el Estado aún puede agitarse un poco e iniciar chicanas jurídicas (deporte en el que somos muy buenos) para ganar tiempo, igual terminaremos pagando ese monto, más pronto que tarde.
Esa cantidad se suma a los miles de millones que pagamos por otras empresas supuestamente nacionalizadas y que, según la propaganda gubernamental, ahora son propiedad de los bolivianos. ¿O era de los militantes del MAS?, nunca quedó claro.
Extrañamente, no hay políticos que justifiquen este pago ni intelectuales que nos expliquen lo genial de deber plata a Glencore. Pasada la borrachera discursiva de los nacionalizadores, con su lirismo chabacano y puños en alto, no queda más que una vulgar resaca, una factura elevada y el ensordecedor silencio de los responsables.
Pero bueno, supongo que la gente de este país votó por este resultado, ¿no? ¿O esperaba otra cosa?
Como me he prometido ser amable y comprensivo con mis conciudadanos, e incluso “empático” y respetuoso, quisiera presentar esta noticia desde otro ángulo. Tomando en cuenta la actualidad, será una perspectiva deportiva, lógicamente.
Piensen, oh apreciados compatriotas, almas buenas que siguen votando por sus asaltantes y victimarios, que Glencore acaba de ganar a Bolivia con un score de 234 millones de goles a cero. Y esto, en un campeonato mucho más relevante y significativo que el que organiza la FIFA.
Frente a esa goleada, lo que pase en el partido con Argentina de Messi no puede ser tan malo.
Por cierto, imagino que fue así cómo nos enfrentamos a Glencore, con magia, buenos sentimientos y quizás algunos rituales místicos. ¿Será que perdimos porque nos faltó fe?
Columnas de ERNESTO BASCOPÉ




















