Día Mundial de Turismo
Hoy, como cada 27 de septiembre, es un día que en el que todos los países, ciudades y pueblos interesados en desarrollar los negocios relacionados con el turismo dedican especial atención a todo lo relacionado con esta actividad económica.
Y lo hacen dándole una importancia que crece con cada año que pasa, porque también aumenta la participación relativa de este sector en la economía planetaria y nuestro país no es una excepción.
El propósito principal de la jornada, desde que fue instaurada por la Asamblea General de la Organización Mundial del Turismo (OMT) en 1980, es hacer una evaluación de la evolución del sector durante el año anterior y, a partir del balance, fomentar la convergencia de los esfuerzos de los sectores público y privado, de cada país, para mejorar su oferta y hacer crecer su participación en un mercado cada vez más competitivo.
En Bolivia, después de muchos años durante los cuales el tema ha sido excluido de los pocos dignos de atención, se ha podido ver un reavivamiento del turismo interno, a pesar de los casi dos meses de bloqueos carreteros que nos afectaron desde el inicio de mayo.
Pero esos conflictos dieron un golpe al turismo internacional que completó el asestado por la desaparición de la cartera de Estado encargada de este sector de la actividad económica.
Una actividad en la que los diferentes niveles del Estado, así como el sector privado estaban afanados en intensificar las campañas para fomentar el turismo interno y atraer visitantes del exterior.
Esas iniciativas tuvieron, al principio de este año, un impulso para el desarrollo específico del turismo interno con la adopción de la medida gubernamental que amplió los días de asueto próximos a feriados vecinos de fines de semana.
Los estudios serios sobre la actividad turística ubican a Bolivia en dos lugares destacados. Uno, por ser un país privilegiado por la abundancia y calidad de sus atractivos turísticos. Y dos, porque está entre los que encabezan las listas de los países que peores servicios turísticos ofrecen.
Los registros estadísticos confirman esa penosa situación. Según datos oficiales, Bolivia capta una porción insignificante de la demanda turística internacional, muy lejos de los demás países de nuestra región.
En ese contexto, el caso de Cochabamba es la síntesis más completa de las muchas deficiencias con que se está encarando tan importante asunto. Así lo indican los reportes sobre la actividad turística, según los que nuestra región está en retroceso, pues es cada vez menor su participación relativa en el sector.
Visto el lado positivo del asunto, poco a poco se va abriendo paso la conciencia sobre lo importante que es mejorar la calidad de los servicios turísticos que ofrecemos.
Sólo en la medida en que eso pase se podrá alentar la esperanza en la posibilidad de que durante los próximos años comiencen a verse los frutos del esfuerzo.






















