Gabriel Fernández, el escultor que elaboró paneles con el sistema braille para no videntes
COCHABAMBA |
Probablemente cuando se habla de esculturas lo primero que se viene a la mente es la riqueza de los detalles de “El David”, una pieza de 4 metros de mármol blanco esculpido por Miguel Ángel.
Más allá de lo contemplativo que puede ser este arte, puede ayudar en muchos campos.
Gabriel Fernández es un joven artista plástico que realiza trabajos pensando en la inclusión de personas con discapacidad y en la preservación de objetos culturales.
Hace un par de años, participó en la creación de una “museografía inclusiva” en el Museo Arqueológico de San Carlos, en la provincia Ichilo de Santa Cruz.
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Fernández elaboró paneles con el sistema braille, para personas no videntes, con información sobre la historia de los objetos del museo.
En este espacio además existen réplicas de vasijas arqueológicas con el objetivo que los niños y personas no videntes puedan tocar las decoraciones.
Además, el piso cuenta con señalización que se siente al caminar sobre ella, que guían el recorrido, y espacios para descansar.
Este proyecto se llevó a cabo por el Gobierno Municipal de San Carlos con el apoyo de la Fundación Emanuel García Capriles y el Centro Internacional para la conservación del patrimonio.
El museo se ubica junto a la Iglesia de San Carlos, a 110 kilómetros de la carretera a Cochabamba.
En otro proyecto, el escultor boliviano se encuentra elaborando réplicas de los fósiles de tortugas del parque nacional Toro Toro, situado al Norte del departamento de Potosí, a 140 km de Cochabamba.
“Estamos trabajando en Toro Toro, donde estamos haciendo unas réplicas de tortugas del Cementerio de Tortugas porque allá se las robaron, turistas se la compraron. Entonces el atractivo turístico ya no tiene esas piezas”, explica Fernández.
“La escultura te ayuda a recuperar y darle el valor que tenía ese sitio. Si bien son réplicas ayudan a mejorar ese punto, que estaba flaqueando ese destino”, apunta.
"Cocha, Integrando la ciudad hacia la accesibilidad", es el nuevo proyecto en que trabaja Fernández con el apoyo de la Facultad deArquitectura de la Universidad Mayor de San Simón, el IBC Instituto Boliviano de la Ceguera filial Cochabamba y otras instituciones.
El evento se trata de un concurso para estudiantes de Arquitectura de las diferentes universidades del departamento realicen la intervención en plazas y parques para convertirlos en lugares inclusivos.
Este concurso está en etapa de planificación y se espera en unas tres semanas se dé a conocer más detalles.
“La escultura tiene varios fines contribuye a la cultura, al tema de turismo y al tema recreacional. Tiene varios fines, creo que hay que darles un plus a los artistas”, señala Fernández, que también es estudiante de arquitectura.
Entre otros de los trabajos de Fernández se destaca la instalación “Nido de Concreto – nido urbano”, realizada en 2014, que se inspiró en el mito urbano de los hombres enterrados en los edificios de la ciudad de La Paz.
Nido de concreto

A todo esto, se suma el emprendimiento del joven artista con la venta de réplicas de la Copa del Mundo. Un trabajo que realiza con mucho detalle, logrando obtener incluso las texturas de la pieza original.
“Los artistas al igual que los deportistas tienen que buscar maneras de sustentar su arte”, señala y explica que la escultura tiene varias finalidades, entre ellas el entretenimiento.
El arte de modelar algún material puede ir más allá de expresar alguna emoción o sentimiento, es capaz de lograr un cambio social, mejorando la calidad de vida de las personas.

























