Una escuela de alegría para encarar la vida, pese a todo
ndo su personalidad, a través del desarrollo de potencialidades motrices. Una vez que aprenden a moverse bien y que han logrado desarrollar sus habilidades pasan al nivel de entrenamiento laboral", dice el coordinador de la escuela, Javier Mendoza.
Actividades
De lunes a viernes
Todos los días, en la mañana y en la tarde, un bus lleva a los alumnos de la Escuela de Formación e Integración Deportiva para Niños y Jóvenes con Discapacidad, al balneario ubicado en el kilómetro nueve y medio a Sacaba
*Los alumnos que participan en las actividades deportivas y artísticas pagan una mensualidad de 5 bolivianos.
*Los que ya están en el programa de inserción laboral pagan una mensualidad entre 20 y 30 bolivianos.
*El transporte de la escuela parte con los alumnos de la avenida 9 de Abril, frente a Cereco.
*Entre los instructores hay psicólogos, profesores de Educación Física, Teatro, Expresión Corporal y educadores
*El área de deportes tiene la tarea de desarrollar habilidades para integrar a los alumnos a la comunidad
Inserción laboral
La Escuela ha logrado encontrar trabajo para 15 personas con discapacidad en empresas locales, en las que desarrollan tareas precisas, gracias a las que ganan un sueldo y tienen independencia económica
Actualmente hay 24 alumnos en el programa laboral de la Escuela. "No todos pueden tener acceso a esto, tenemos módulos de aprendizaje que van desde hábitos de higiene, presentación personal y autocuidado", comenta el coordinador de la Escuela de Inserción para Discapacitados, Javier Mendoza.
El programa laboral termina cuando los alumnos logran mantener un trabajo, pero los psicólogos de la Escuela continúan haciendo el seguimiento de los chicos para saber cómo se adecuan a sus actividades, cuenta Mendoza.
En la vida laboral
Renzo Borda 26 años Trabaja en el Hotel Aranjuez
"Estudié durante 16 años en Cereco. Ahí aprendí a hablar y escribir. Hace años tengo el problema de audición y un poco de retardo mental, pero gracias a mi esfuerzo y a mis entrenadores, psicólogos y psicólogas he superado mis problemas.
Me gusta trabajar aquí y para mí este trabajo es una tarea fácil. Mis psicólogos vienen conversan conmigo y con mis superiores para ver cómo estoy rindiendo. He sufrido porque cuando empecé a trabajar tenía que prestar mucha atención, y cuando cometí un error me llamaron la atención".
Juan Alfredo Guitiérrez 31 años Trabaja en Emcogas
"Vengo a la Escuela hace tiempo, todas las tardes que puedo porque me gusta hacer deportes, sobre todo básquet. Mis profesores son buenos y me ayudan en todo, hago las cosas bien. He mejorado mucho en deportes desde que he comenzado, tengo 35 medallas de oro, plata y bronce, que he ganado en olimpiadas por practicar básquet, fulbito y natación.
En Emcogas trabajo en las mañanas de 5:00 a 13:00, hago muchas cosas, limpio los muebles, las computadoras, a veces voy a arreglar los baños, todo eso".
Lidia López 18 años Trabajaba en Copelme
"Hace dos años vengo a la Escuela. Me gusta más la danza contemporánea y hacer carreras, es el tipo de cosas que hago. La danza contemporánea me gusta porque es bonita y relaja tu cuerpo, además te pone en bonita forma. No estoy estudiando en el colegio estaba trabajando en Copelme, hacía la limpieza, acomodaba las cosas y ayudaba. Trabajaba todo el día, pero me retiraron, ahora vengo otra vez a la Escuela.
Después voy a trabajar en el Hotel Aranjuez".
Es uno de los más grandes coleccionistas de estampillas de la ciudad, actualmente es presidente del Centro Filatélico de Cochabamba. Sus siete hijos también son coleccionistas y está introduciendo a sus nietos en esta afición
José Barrientos, testigo de la historia a través de estampillas
Para José Barrientos las estampillas son más que simples piezas de colección, su pasatiempo que incluye miles de sellos postales, es su pasión y testigo de su vida, además de haberle enseñado mucho sobre historia boliviana y universal. Actualmente José, de 64 años, es presidente del Centro Filatélico Cochabamba, con el que edita una revista trimestral.
Cuenta que su pasatiempo empezó por vergüenza. Había heredado de su abuela alrededor de 200 sobres con sellos postales, cuando él era todavía un estudiante de secundaria, entonces decidió vender las estampillas por la suma de 100 bolivianos, para invitar a sus amigos al cine. Diez años después visitó a un sacerdote que le mostró su colección de sellos y entendió el valor que éstos tenían.
"Me dio tanta vergüenza que me propuse comenzar de cero mi colección. En homenaje a mi abuelita empecé a practicar la filatelia y decidí animar a otras personas ha hacerlo", dice José.
Esto fue hace 43 años, ahora José está jubilado y le dedica el 95 por ciento de su tiempo a la filatelia, entre la edición de la revista y las colecciones de sus siete hijos y nietos, a quienes inició en el pasatiempo.
José explica que las estampillas se coleccionan por países y temáticas, y que él se dedica más a las temáticas. "Juan Pablo II es una de mi más lindas colecciones, yo tuve la suerte, como director nacional de Caritas, de entrevistarme con el Papa, me impactó su figura y decidí coleccionar todos los sellos de todo el mundo que tenían su imagen", dice. Pero su colección es diversa y eso ha permitido que pueda velar por las colecciones de cada uno de sus hijos.
HERENCIA DE PADRE
"Mi padre me hizo jurar que el día que él muera yo dejaría de fumar. Entonces juré y me propuse comprar estampillas en lugar de cigarros"
"Un filatelista puede aprender lo que no le han enseñado en el colegio y en la universidad con los sellos. Se conoce la moda de los países o cómo eran los escudos"
José Barrientos.
& & Conociendo al personaje de la semana& & ..
Una gran familia
José Barrientos tiene siete hijos entre los 40 y 12 años, todos son filatelistas, gracias a las enseñanzas de su padre, quien con dedicación les ha mostrado todo el proceso de cuidado para coleccionar sellos postales. Además tiene 11 nietos a quienes también está iniciando en este pasatiempo.
Carrera en periodismo
Barrientos trabajó como periodista en radios y medios escritos, fue condecorado en la época de Mariano Baptista por su labor educativa, con programas de alfabetización en radios campesinas. Fue director de Radio San Gabriel en La Paz.
Trabajó en San Ignacio de Velasco, como coordinador del Vicariato Social de Chiquitos.
También fue coordinador de los vicariatos de Beni, Pando y Santa Cruz. Fue corresponsal del diario Presencia. También se dedicó a proyectos sociales y educativos. Además fue Director Nacional de Caritas, cargo que ocupó durante 10 años hasta jubilarse.

























