Covid y responsabilidad
Las cifras de casos nuevos de Covid-19 están en un ascenso sin precedentes, en Bolivia y en el mundo. Los especialistas atribuyen la causa de esta escalada sin control a la nueva variante del coronavirus, ómicron, mucho más contagiosa que la anterior. Estiman que ésta no será la última y admiten ignorar si las próximas serán peores.
La incertidumbre acerca de la evolución de la pandemia que nos azota desde hace 22 meses en el país, y dos años a escala mundial, es total. Las vacunas están demostrando su eficacia para evitar que la enfermedad se agrave y ponga en riesgo de muerte a los infectados. Y la acción oficial para asegura el suministro de inmunizantes y su aplicación es efectiva. Lo mismo que la última medida para incrementar los porcentajes de vacunación.
Pero no es suficiente. Los datos diarios lo demuestran, Ayer, Bolivia ha superado los 14 mil casos nuevos, 2.850 más que el martes. La Paz, Cochabamba, Tarija y Chuquisaca son los departamentos que superaron sus registros, mientras que Santa Cruz, donde los contagios cundían más que en ninguno otro lugar del país los días pasados, acusa una “desaceleración” en la escalada.
Esas oscilaciones de la curva de contagios van a continuar durante unas semanas, manteniendo su tendencia al alza. Calculan que la meseta estará próxima cuando alcancemos los 20 mil nuevos casos de infección.
El confinamiento, radical en su eficacia para frenar la expansión de la peste, es una medida imposible por sus implicaciones económicas. Parecería que estamos frente a una fatalidad inevitable en la que nuestra derrota —sanitaria y económica, como consecuencia de la magnitud de contagios— es una certidumbre.
Pero no tiene por qué ser así. No, porque los medios para detener esta plaga, o al menos mitigar su escalada, están en nuestras manos. Las medidas de bioseguridad que conocemos bien desde hace 21 meses son el recurso más seguro para evitar el contagio.
El Estado y sus instancias hacen lo que pueden, en la medida de la capacidad de sus autoridades. Eso no podemos cambiarlo de la noche a la mañana. Y mañana podríamos contagiarnos. Lo que vaya a ocurrir con nuestra salud es nuestra plena responsabilidad.
Así, es tan urgente como imprescindible retomar los gestos de prudencia que reducen el riesgo de contagio: usar barbijo en toda circunstancia de riesgo —incluso en el hogar si hay sospecha de contaminación— lavarse las manos con frecuencia y, sobre todo, evitar las aglomeraciones, todas, incluidas las del transporte público, además de poner atención en la ventilación de los lugares donde permanecemos son las actitudes sencillas que van a evitarnos, o al menos demorar, el enfermarnos de Covid.
Ésa es la realidad y su agravamiento, o lo contrario, depende de nosotros.






















