Argentina, herida por el narcotráfico y la exclusión
El horror y la desigualdad en Argentina tienen nombres ahora: Brenda, Morena y Lara. Hasta el 19 de septiembre las tres jóvenes, una de ellas de 15 años, eran parte de la población sin oportunidades laborales en ese país y recurrían a la prostitución para sobrevivir.
Poco antes de que fueran torturadas, ejecutadas, y sus cuerpos hallados en una fosa en uno de los barrios del gran Buenos Aires, la menor de las víctimas y otra amiga, habían sido cuestionadas por prostituirse.
En una entrevista televisiva que les hicieron después de que los vecinos protestaron ellas negaron que haya sido así. Hoy, ese video es el testimonio de la dura existencia que ya tenían en un país marcado por la exclusión social.
En Argentina, “uno de cada cinco jóvenes no estudia ni trabaja, pero la brecha de género es clara: el 22,5% de las mujeres está en esa situación frente al 17,5% de los varones, según el informe Situación socioeducativa de los jóvenes”, refiere un artículo de la periodista Mariana Carbajal, publicado el lunes en el diario bonarense Página 12, donde se cita un estudio del Observatorio de la Deuda Social, de la Universidad Católica Argentina, realizado hace un año.
De acuerdo con la misma fuente, en ese país “el 34,6% de los jóvenes de hogares de muy bajos recursos no estudia ni trabaja, contra apenas el 6,5% en los de nivel medio alto. Esta diferencia evidencia el fuerte vínculo entre la vulnerabilidad socioeconómica y las oportunidades de inserción educativa y laboral”.
El salvajismo con el que fueron ejecutadas las tres mujeres, presuntamente por un grupo marginal de narcotraficantes peruanos que operan en las villas de Argentina es un reflejo de la ausencia de autoridad estatal, la violencia machista y el narcotráfico.
Este crimen no es un caso aislado y no sólo duele a los argentinos, sino que se repite, con diferencias de más o menos crueldad, en los países golpeados por el narcotráfico, un mal que puede tornarse incontrolable, sino se toman acciones de inmediato.
En Bolivia, las muertes provocadas por el narcotráfico están en aumento. Las regiones de Santa Cruz, el trópico de Cochabamba y Beni son las más afectadas.
La muerte brutal de Brenda, Morena y Lara hieren a la Argentina, porque en este caso no basta con exigir justicia; sino, que es un pedido para que se aplique una política de Estado que ataque el narcotráfico como un problema de seguridad nacional y se enfaticen las acciones contra la violencia de género y la exclusión social.
Está claro que nadie quiere que lo que viven México y ahora Argentina se repita en otro lado. Para evitarlo es necesario que se encare esta amenaza en todas sus dimensiones.



















