Potosí y su riqueza sin par
Potosí celebra hoy, 10 de noviembre, la gesta libertaria de 1810, cuando los potosinos se levantaron contra el gobernador español, formaron una junta de gobierno autónoma y desconocieron la autoridad de la corona española.
Este año, más que los anteriores, esa celebración se ensombrece por el desastre que provoca la minería en el Cerro Rico de Potosí, legendaria fuente de riqueza estragada por la minería que ha provocado cerca de 150 hundimientos en su estructura.
Esos estragos deformaron la forma cónica de la mítica montaña cuya plata impulso el surgimiento del capitalismo en el mundo por más de dos siglos, fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1987.
En 2014, debido al deterioro y los colapsos en su cima de la montaña, la misma Unesco la clasificó como Patrimonio en Peligro
Los potosinos saben bien que su tierra es universalmente conocida como símbolo de abundancia, pero saben también que hoy, igual que hace más de cinco siglos, esa riqueza sólo fluye ante sus ojos para beneficiar a gentes ajenas.
Pero, ¿será que esto es consecuencia exclusiva de factores externos? o influye también una pertinaz visión de baja autoestima y elevada expectativa de lo foráneo, lo que, evidentemente, es aprovechado para que los sucesivos inquilinos del Gobierno atiendan las demandas de esa región como si de favores se tratara,
No fue fácil para Potosí ni para los gobiernos nacionales anteriores hallar una fórmula capaz de superar esa situación. Lejos de ello, y como si de una maldición histórica se tratara, Potosí sigue siendo una de las principales fuentes de ingresos para el erario público, pero sigue sin hallar la fórmula capaz de transformar esa riqueza en bienestar para sus habitantes.
Tan traumática y conflictiva fue desde sus orígenes esa relación entre riqueza y pobreza que siempre fue difícil distinguir los límites entre lo que es historia y lo que es fábula, entre la realidad y la leyenda.
Y aún hoy, cuando ya no se trata de pensar en el pasado sino en el presente y futuro de Potosí, tales elementos se mantienen tan confusos como durante los últimos cinco siglos, tanto, que las riquezas minerales de Potosí –principalmente el litio– se prestan a tan fabulosas especulaciones como las que hicieron perder la cordura a muchos de quienes sucumbieron ante el brillo de la plata.
Para salir de ese círculo vicioso, que tiene casi paralizado a Potosí entre la riqueza de su suelo y las carencias de sus habitantes, es urgente un radical cambio de actitud y mentalidad de modo que, al reconciliarse con su pasado y recuperar la fe en el porvenir, el pueblo potosino –y sus instituciones– sea el verdadero protagonista de la construcción de mejores días.
Es de esperar que así sea, entre otras razones, porque si hay algo que se mantuvo constante durante los últimos siglos es la indisoluble relación entre la suerte de Potosí y la de nuestro país.


















