Un nuevo libro y el fantasma de Ana Frank
ANIVERSARIO |CUANDO SE CUMPLE UN AÑO MÁS DE LA MUERTE DE LA JOVEN ESCRITORA JUDÍA, UN NUEVO LIBRO APARECE EN LAS EDITORIALES ESCRITO POR SU HERMANASTRA, TAMBIÉN CENTRADO EN LOS HORRORES DEL HOLOCAUSTO.
En marzo de este año se cumplirán 70 años del día en que Ana Frank, la niña judía más conocida del mundo, muriese de tifus en uno de los campos de concentración que tenían los alemanes para los prisioneros judíos. Con tan solo 16 años, la joven que algún día quería ser escritora y periodista, había creado uno de los libros más leídos del mundo, su diario, en el que narra todo lo que vive como refugiada clandestina en medio de la II Guerra Mundial, encerrada junto a su familia y a otras personas en un pequeño y furtivo departamento en el que sueña sus ideales de adolescente que luego, sin quererlo, compartirá con el resto del mundo.
Conmemorando esta fecha, varios países, entre ellos Alemania y Holanda, realizarán actividades que van desde la reedición del libro, hasta puestas en escenas de películas relacionadas con Ana, para que el recuerdo de esta joven, que hoy cumpliría 86 años, permanezca vivo en las nuevas generaciones.
UN LUGAR EN LA HISTORIA
De todas las personas que a través de la historia han hablado sobre la dignidad humana en tiempos de gran sufrimiento y pérdida, ningún lugar es más contundente que el de Ana Frank", ha dicho el expresidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, de Ana Frank. Su testimonio se ha vuelto más vigente que nunca. Un hecho que puede comprobarse en números.
Aquella niña que relataba en su diario las aventuras de un alma inocente, repleta de esperanzas sobre el avenir y rebosante de una vitalidad inigualable, hoy sigue contando su historia. Su libro, "El diario de Ana Frank", publicado gracias al esfuerzo sobrehumano de su padre, Otto -único sobreviviente de su familia al Holocausto-, ya vendió más de 30 millones de ejemplares en todo el mundo. Ana era sólo una adolescente cuando falleció víctima de la fiebre tifoidea, en un campo de concentración nazi, durante la Segunda Guerra Mundial. Pero pese a su corta existencia, dejó un gran legado: el diario de vida en el que plasmó sus dolores y esperanzas, mientras estuvo recluida en un escondite en Ámsterdam, ocultándose de la persecución de la Gestapo. Allí, en compañía de su familia de origen judío-alemán, fue arrestada en 1944. Su sueño era convertirse en una gran escritora y fue su padre, Otto Frank, quien logró hacerlo realidad. Siendo el único sobreviviente del clan, tras la muerte de la niña publicó los textos que ella escribió. El diario de Anna Frank es hasta hoy un libro impactante, que registra parte del que ha sido uno de los períodos más tristes de la historia del mundo.
LA HISTORIA DE ANA
Ana Frank nace el 12 de junio 1929 en la ciudad alemana de Fráncfort del Meno, donde la familia de su padre lleva viviendo varias generaciones. Margot, hermana mayor de Ana, es tres años mayor que esta. La crisis económica, el surgimiento de Hitler y el creciente sentimiento antisemita en la sociedad ponen fin a la tranquila vida de la familia. Otto Frank y Edith, su esposa, deciden como muchos otros judíos dejar Alemania.
Otto puede montar una empresa en Ámsterdam; la familia encuentra una vivienda en la plaza Merwedeplein. Las niñas van a la escuela, Otto trabaja duro en su fábrica y Edith se ocupa del gobierno del hogar. Cuando la amenaza de la guerra en Europa aumenta, Otto intenta emigrar con su familia a Inglaterra o a los Estados Unidos, pero dichos intentos fracasan. El 1 de septiembre de 1939, Alemania invade Polonia. Este es el comienzo de la Segunda Guerra Mundial. Por poco tiempo se piensa que los Países Bajos no se verán comprometidos en la guerra; sin embargo, el 10 de mayo de 1940, tropas alemanas invaden el país. Cinco días más tarde, los Países Bajos se rinden y el país es ocupado por los alemanes. Poco después, los ocupantes imponen medidas antijudías. Los judíos tienen prohibida la presencia en cada vez más sitios, Ana y Margot tienen que concurrir a una escuela exclusiva para judíos y Otto pierde su empresa.
Cuando fracasa un nuevo intento para emigrar a los Estados Unidos, Otto y Edith Frank deciden esconderse. En la «casa de atrás» del edificio donde funciona su fábrica, Otto prepara un recinto donde esconderse. Para ello, recibe la ayuda de Hermann van Pels su empleado judío y de sus empleados Johannes Kleiman y Víctor Kugler.
El 5 de julio de 1942 llega una citación por correo para Margot Frank: tiene que presentarse en un campo de trabajo en Alemania. Inmediatamente, al día siguiente, la familia Frank pasa a la clandestinidad. Una semana más tarde se agrega la familia Van Pels y, en noviembre de 1942, llega el octavo escondido: el dentista Fritz Pfeffer. Durante más de dos años permanecen escondidos en la Casa de Atrás.
Los escondidos no tienen que hacer ruido, sienten miedo con frecuencia y, bien o mal, tienen que pasar el tiempo juntos. Reciben ayuda de los empleados de oficina Johannes Kleiman, Víctor Kugler, Miep Gies en Bep Voskuijl, de Jan Gies, esposo de Miep, y de Johannes Voskuijl, jefe de almacén y padre de Bep. Estos ayudantes no solo proporcionan comida, ropa y libros a los escondidos, sino que también son su contacto con el mundo exterior.
Poco antes de tener que esconderse, Ana recibe un diario personal como regalo de cumpleaños, en el que comienza inmediatamente a escribir. Durante el periodo en que estuvo escondida, Ana escribe sobre lo que ocurre en la Casa de Atrás y sobre sí misma. El diario es un gran apoyo para Ana, quien también escribe en él cuentos cortos y colecciona citas de escritores en su «Libro de Frases Bonitas»
Cuando el ministro de educación neerlandés hace un llamamiento a través de la radio inglesa a conservar los diarios escritos durante la guerra, Ana decide elaborar el texto de su diario para convertirlo en una novela a la que llamará «La Casa de Atrás». Ana comienza con la reescritura, pero, antes de terminar es descubierta junto con los demás escondidos, y arrestada.
El 4 de agosto de 1944, los escondidos son arrestados, junto con los ayudantes Johannes Kleiman y Victor Kugler. Pasando por oficina central del Servicio de Seguridad alemán, la prisión y el campo transitorio de Westerbork [provincia de Drenthe, Países Bajos], los escondidos son deportados a Auschwitz. Los dos ayudantes antedichos son enviados al campo de Amersfoort [Países Bajos]. Johannes Kleiman es liberado poco después de su detención, Víctor Kugler consigue escapar del campo unos seis meses después de haber sido internado en él. Inmediatamente después de la detención, Miep Gies y Bep Voskuijl rescatan las hojas del diario de Ana, que han quedado en la Casa de Atrás. Pese a profundas investigaciones, hasta ahora no ha quedado claro cómo fue descubierto el escondite.
Otto Frank es el único de los ocho escondidos que sobrevive a la guerra. Durante su largo viaje de regreso a los Países Bajos es informado de que Edith, su esposa, ha muerto. Aún no sabe nada sobre sus hijas, y abriga esperanzas de poderlas volver a ver con vida. A principios de junio llega a Ámsterdam. Se dirige directamente a la casa de Jan y Miep Gies, con quienes vivirá durante siete años. Otto Frank intenta dar con sus hijas, pero, en el mes de julio, recibe la noticia de que ambas han muerto en el campo de concentración de Bergen-Belsen, a causa de enfermedades y penurias. Miep Gies le entrega entonces las hojas del diario de Ana. Otto lee el diario y encuentra en él a una Ana muy distinta de la que conocía. Está muy impresionado.
Ana escribió en su diario que, más tarde, quería ser escritora o periodista, y que quería editar su diario en forma de novela. Amigos de Otto convencen a este de la gran elocuencia del diario. El 25 de junio se edita el diario bajo el título de «La Casa de Atrás», en una tirada de 3.000 ejemplares. Le seguirían muchas reimpresiones, traducciones, una pieza teatral y una película.
Personas de todo el mundo toman conocimiento de la historia de Ana Frank. Durante los años siguientes, Otto Frank contesta miles de cartas enviadas por gente que ha leído el diario de su hija. En 1960, la Casa de Ana Frank se convierte en museo. Otto Frank permaneció vinculado a la Fundación Ana Frank y bregó por los derechos humanos y el respeto entre las personas hasta su muerte, en 1980.
NACE OTRO LIBRO
La nueva novela lleva por título Después de Auschwitz (Ed. Planeta), y la escribe Eva Schloss, la hermanastra de Ana Frank que nació en 1929 en Viena (Austria) en el seno de una familia feliz compuesta por sus padres y su hermano mayor. Pero pronto, Hitler llegó al poder en Alemania y sus padres decidieron abandonar el país, consiguiendo escapar por muy poco, según relata, y estableciéndose en Bruselas y después en Ámsterdam.
Allí pasó dos años felices e hizo nuevas amistades, entre ellas Ana Frank. Sin embargo, esta etapa duró poco tiempo, pues los alemanes invadieron Holanda, se endurecieron las medidas contra los judíos y su familia intentó sin éxito reunirse con sus abuelos en Inglaterra. Tras dos años viviendo escondidas, Eva fue capturada por los nazis el día de su 15 cumpleaños, el 11 de mayo de 1944.
La hermanastra de Ana Frank, Eva Schloss Geiringer, cuenta en esta novela y tras un silencio de 60 años, su historia antes y después de pasar por el campo alemán nazi de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau. Según dice Schloss: Espero que la gente lea el libro y se escandalice al descubrir que el mundo fue así una vez.
Un 27 de enero de 1945 los soldados del Ejército Rojo liberaron el mayor campo de exterminio nazi: Auschwitz-Birkenau. Hace ya setenta años. No fue el único, pero sí uno de los más cruentos. En su interior encontraron 7.000 supervivientes en estado espectral, un millar de cadáveres amontonados para ser quemados y unas 600 personas ejecutadas en el último momento. El Holocausto -la Shoá, como se refiere al genocidio la comunidad hebrea- tuvo muchos campos de exterminio: Sobibor, Treblinka, Belzec, Majdanek, Chelmno... sin embargo, el de Auschwitz, instalado en 1940 en la localidad polaca de Oswiecim, a setenta kilómetros de Cracovia, es el signo más oscuro que sobre este episodio pueda existir.
YO FUI EL FANTASMA DE ANA FRANK
La hermanastra de Ana Frank, Eva Schloss, tiene 85 años. Ella también estuvo en el campo de exterminio nazi. Y ha escrito un libro, que ha sido publicado este 3 de febrero. Aunque el testimonio más conocido del Holocausto son los tres cuadernos escritos por Ana Frank entre 1942 y 1944, también es cierto que existen muchas otras referencias, otras miradas. La hermana mayor de Ana Frank, Margot, también escribió un diario, pero nunca se encontró ningún rastro de éste.
En las páginas de este volumen, Eva Schloss relata su vida desde que era una niña, antes de la llegada de los nazis a Viena, ciudad en la que nació en 1929, hasta la actualidad. Da cuenta de la captura de su familia por las SS alemanas. Schloss ha explicado a la prensa que, tras 60 años de silencio se sintió liberada cuando la llamaron hace unos años para hablar de Ana Frank. Entonces comenzó a sentir que su testimonio también podía aportar algo.
En una entrevista reciente Schloss confesó que de pequeña "tenía celos de Ana Frank", ya que sentía "que la gente sólo quería escuchar su historia", y no la de ella, y porque su padrastro, Otto Frank, "recibía cientos de cartas al día de fans, y dedicaba 4 ó 5 horas diarias a la correspondencia". Llegó a referirse a sí misma como un fantasma de su hermanastra. Al margen de la censura moral que muchos podrían hacer de ese comentario -¿es el sufrimiento una carrera de notoriedad?-, llama todavía más la atención las razones que empujaron a Schloss. Está convencida de que hay gente que todavía no sabe lo "difícil" que fue para los supervivientes "adaptarse a la vida real después del Holocausto".
¿Tiene razón Eva Schloss? ¿Hay quienes aún ignoran el alcance de lo que ocurrió en Alemania? Para evitar el olvido, pero fundamentalmente el relativismo o el negacionismo, cuando las Naciones Unidas declaró el 27 de enero como el Día Internacional de conmemoración anual de las víctimas del Holocausto, el organismo emitió una resolución que instaba a los estados a elaborar programas educativos que enseñaran el Holocausto y permitiesen desarrollar una sensibilidad contra los actos de genocidio. En ese documento además se condena el negacionismo, una palabra que enciende también polémica a su paso.
Hace pocos días, el titular de Asuntos Exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier, fue tajante: "Es obligación de los padres transmitir a sus hijos que no puede haber borrón y cuenta nueva". Sus palabras fueron todavía más enfáticas: "Nos podemos considerar afortunados, todavía hoy, de haber sido readmitidos en la comunidad internacional después de las inmundicias del Tercer Reich, después de 70 millones de muertos en la II Guerra Mundial y seis millones de judíos asesinados", subrayó.
EL HOLOCAUSTO, HOY
Las palabras de Steinmeier coincidieron con la publicación de una encuesta que preocupó a muchos. Se trata de un estudio encargado por Fundación Bertelsmann, en ocasión de los 70 años tras la liberación del campo de exterminio de Auschwitz y 50 años después del establecimiento de relaciones diplomáticas con Israel. Según esos datos, el 81% de los alemanes desearía "dejar atrás" la historia y consagrarse a los temas de actualidad. No obstante, sólo el 58% quiere "hacer borrón y cuenta nueva": entre los encuestados entre 40 y 49 años, pondría "punto final" uno de cada dos, a diferencia del 61% entre los mayores de 60.
En tanto, en Israel sólo el 22% de los encuestados quiere poner fin al recuerdo de la persecución judía. Además, el sondeo, difundido por el Bild am Sonntag, revela que casi la mitad de los alemanes, el 48%, tiene una mala opinión de Israel, frente al 36%, cuya opinión es buena. El 68% de los israelíes, en cambio, piensa bien de Alemania y sólo uno de cada cuatro, el 24%, tienen una opinión negativa. Según Stephan Vopel, director del estudio y experto en Israel de la Fundación Bertelsmann, "los israelíes y los alemanes han sacado conclusiones diferentes de la historia".
El estudio, que lleva por título Alemania e Israel hoy: unidos por el pasado, ¿divididos por el presente?, se basa en encuestas demoscópicas representativas realizadas en enero de 2013 en Alemania y entre los judíos israelíes. Las encuestas se llevaron a cabo por TNS Emnid en nombre de la Fundación Bertelsmann. Los datos de encuestas de 1991 y 2007 se utilizaron para fines de comparación. Los autores Dr. Roby Nathanson del Centro Macro de Economía Política en Israel y el Dr. Steffen Hagemann de Kaiserslautern Universidad Tecnológica han sido los encargados de analizar y evaluar los datos cuantitativos para compararlos en su contexto. (Con datos de BBC, Muy Interesante, Editorial Planeta, AnaFrank.org).
CURIOSIDADES DE ANA Y SU LIBRO
1 El diario era en realidad un libro de autógrafos
La niña decidió que sería mejor utilizarlo como diario, y cuando se terminó el espacio, utilizó dos cuadernos. Cuando finalmente decidió que sus diarios debían ser publicados, los pasó a 360 hojas finas, quitando y agregando contenido.
2 Estaba dirigido a alguien llamado Kitty
A diferencia de la mayoría de los diarios, este estaba escrito en forma de cartas para alguien llamado Kitty. Al día de hoy todavía no se ha descubierto quien era Kitty. Algunos dicen que era su amiga Käthe "Kitty" Egyedi y otros que lo tomó prestado de su libro preferido, Joop ter Heul. Algunas de las primeras cartas están dirigidas también a otros personajes: Conny, Marianne, Emmy y Pop. Egyedi sobrevivió en los campos de concentración, y más tarde declaró que no le parecía que las cartas estuvieran destinadas a ella.
3 Ana y su familia fueron encontrados por la traición de alguien cercano
El 4 de agosto de 1944, Karl Silberbauer y sus oficiales llegaron para arrestar a los Frank. Llegaron allí por la información de alguien que sabía dónde se escondían, probablemente alguien cercano, pero hasta el día de hoy es un misterio quien fue.
4 Ana no murió en la cámara de gas, a diferencia de otros miles de judíos
Para cuando Ana murió, su madre ya había muerto de hambre y su hermana de tifus. Sobre su padre no habían tenido noticia, pero creían que estaba muerto. La causa de su propia muerte fue el tifus en 1945 y algunas semanas después de ese hecho, los británicos liberaron el campo de concentración Bergen Belsen, donde se encontraba.
5 De las personas escondidas en el anexo, solo sobrevivió una
En el anexo secreto se escondían Ana, su hermana, sus dos padres, los 3 integrantes de la familia Van Pels y Fritz Pfeffer. De todos ellos solo Otto Frank, el padre de Ana, sobrevivió.
6 Fue Otto quien publicó los diarios
Llegaron a sus manos a través de Miep Gies, una alemana que escondía a los Frank. Cuando los soldados se llevaron a la familia, ella guardó los papeles con la intención de devolverlos a Ana. Solo pudo dárselos a Otto ,quien los publicó sabiendo que el sueño de Ana era ser escritora.
7 Miep hubiera destruido los diarios
La mujer nunca leyó los escritos mientras estuvieron en sus manos, pero dijo que si hubiera sabido su contenido los habría destruido porque tenían demasiada información como para incriminar a algunas personas, incluida ella misma por ocultarlos.
8 Sin embargo Ana usó seudónimos
Cuando Ana se dio cuenta de que era una situación complicada y decidió publicar sus diarios, eligió seudónimos para todos los que aparecían en ellos. Luego, Otto Frank prefirió cambiar el nombre de su familia y publicar el real, aunque mantuvo el resto. A Pfeffer, Ana lo llamó Dussel y a los Van Pels, Van Daan, mientras que a su propia familia le dio el apellido Robin.
9 El diario fue controversial
Algunos pasajes del diario hablan sobre la sexualidad de la propia Ana y algunas preguntas que cruzaban su mente. Por supuesto que se trataba de una adolescente atravesando un momento donde todo el mundo se hace esas preguntas. Lamentablemente, para algunos es algo inmoral.
10 Ana sufría de depresión
En setiembre de 1943 Ana comenzó a sentirse deprimida, a pesar de haber sido antes una persona vivaz y sonriente. El encierro le hizo mal, deseaba tanto tener una vida normal que debió tomar valeriana periódicamente para calmar la ansiedad. Su familia se dio cuenta y también comenzaron a tratarla con medicamentos caseros.






















