Madres con VIH en Cochabamba aún esperan llegada de leche maternizada
La leche maternizada para hijos de madres portadoras del VIH (Virus de Inmunodeficiencia Humana) aún no llega a Cochabamba y la alerta sigue, luego de dos meses sin que se entregue este alimento de primera necesidad. El Servicio Departamental de Salud (Sedes) está a la espera de la dotación del Ministerio de Salud.
El representante de la Red de Personas con VIH (RedBol) de Cochabamba, William Montaño, detalló que se conoció del desabastecimiento cuando una madre del valle alto fue a informar esta situación. Desde entonces solicitan al Sedes que presione al Ministerio para la compra del suplemento alimenticio.
La respuesta fue que la licitación está en curso, pero se hizo una compra de emergencia para distribuir a los departamentos de manera provisional. Por ahora, se entregó a La Paz, pero aún no llega a Cochabamba.
La responsable del programa de VIH, Patricia Choque, pidió esperar a la llegada de la leche para brindar declaraciones. Se espera que esto ocurra en los siguientes días. Mientras, la RedBol se mantiene en alerta.
Son al menos 200 infantes en el país que se alimentan con esta leche, pues las madres portadoras del virus no pueden dar de lactar debido a que es otra forma de transmisión del virus, explicó Montaño.
Cada bebé recibe una dotación de siete tarros de leche por mes. Se trata de un sustituto de la leche materna que en las farmacias cuesta entre 60 y 90 bolivianos por envase.
Esto resulta inaccesible para muchas madres que prefieren darles wilkaparu a sus bebés. “Esto podría llevar a una desnutrición, porque los niños no están siendo nutridos como corresponde”, dijo Montaño. Agregó que esto es peor con aquellas mamás que no son conscientes del riesgo y amamantan a sus hijos.
¿EN QUÉ CONSISTE LA LECHE SUCEDÁNEA?
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se trata de un alimento que sustituye a la leche materna. Tiene aquellos nutrientes que los bebés deberían recibir de la madre y que no se encuentran en la leche de vaca que consume la población desde los tres años.
La OMS recomienda a los Estados hacerse responsables de la dotación de este alimento, pues debido a su composición resulta cara para la compra.




























