Más de la mitad de las plantas que se repusieron por obras del tren viven
A más de dos años del inicio de obras del tranvía metropolitano, más de la mitad de los plantines que se sembraron en tres campañas de reforestación sobreviven. El mantenimiento constante permite que las especies cultivadas en Colcapirhua, Vinto y Sipe Sipe se prendan.
En un recorrido realizado por este medio por la acera sur de la avenida Blanco Galindo, a la altura del municipio de Colcapirhua, se verificó que más de un centenar de plantas del plan de reposición crecen sin dificultades.
El 68 por ciento de los 6.358 plantines que sembraron en 13 campañas de reforestación sobrevive.
La reposición busca mitigar el impacto ambiental por la tala de 560 árboles en la reactivación de la vía férrea en cinco municipios de la región metropolitana, según un informe de la Asociación Accidental Tunari, empresa que ejecuta el tranvía por 447 millones de dólares.
Las intervenciones se realizaron en Cercado, Colcapirhua, Quillacollo, Vinto y Sipe Sipe, por donde atravesarán las líneas verde y roja del proyecto.
El documento detalla que el 32 por ciento, equivalente a 2.007 especies cultivadas, no lograron “prenderse”, mientras que 4.051 sí lo hicieron y otras 300 presentan retoños.
“Algunos plantines no se lograron prender porque no se logró hacer un riego efectivo y se encontraban en áreas de difícil acceso. Por eso hemos visto la necesidad de coordinar con las alcaldías la reubicación de los refallos”, indicó el subgerente de medio ambiente de la asociación, Ariel Lazarte.
Precisó que “refallo” es un término que se emplea para identificar a las “plantas muertas”.
Entre las especies cultivadas hay molles, chillijchis y acacias. La mayoría se encuentra en óptimas condiciones porque personal técnico trabaja de forma permanente en el mantenimiento del terreno, supervisa el crecimiento y protege con mallas para evitar que ovejas, vacas y conejos devoren las plantas.
Lazarte indicó que la idea es que los municipios se hagan cargo del mantenimiento progresivamente para que, cuando la empresa concluya los trabajos, estas instituciones den continuidad al trabajo.
Otra zona con resultados “positivos” es la franja de seguridad del río Charinco en Vinto, debido a que los comunarios coadyuvan con el riego porque la reposición se h izo en áreas afectadas por la sobrexplotación de agregados.
A 17 meses de la reforestación, el 56 por ciento de las 1.300 plantas sembradas se desarrollan con normalidad.
Los sectores con porcentaje inferior al 50 por ciento de prendimiento son La Tamborada, Sivingani y Vidriolux que se encuentran en Cercado. El subgerente puntualizó que la sujeción lleva por lo menos dos años.
25 barrios participaron de la reforestación que organizó la Unidad Técnica de Ferrocarriles del Ministerio de Obras y la empresa Tunari
ALGUNOS TRABAJOS FUERON PARALIZADOS
Varios frentes de trabajo en las líneas roja y verde del tren metropolitano continúan paralizados por una deuda de 300 millones de bolivianos que tiene la Asociación Accidental Tunari con 40 empresas subcontratadas por una mora que tiene el Gobierno nacional con el proyecto estratégico.
El asambleísta departamental Mario Orellana sostuvo que espera que el problema se solucione a la brevedad posible para que no afecte los plazos establecidos en el contrato.
“Éste es un tema complicado, porque tiene que ver con la relación de tienen la empresa con los subcontratistas. La falta de liquidez está perjudicando a los trabajadores que ya adquirieron experiencia no creo que se queden en sus casas a esperar que les llamen tanto tiempo”, concluyó.
CUIDADOS PERMANENTES INCIDEN EN LOS RESULTADOS
REDACCIÓN CENTRAL
Un pequeño bosque en desarrollo es en lo que se está convirtiendo un sector de la zona Combuyo en el municipio de Sipe Sipe, debido a que los resultados de la campaña de reforestación son óptimos.
La actividad se realizó hace más de un año y medio.
El riego y el cuidado permanentes que realiza un equipo técnico posibilitaron que las especies se logren prender.
En el lugar se sembraron 919 árboles con el fin de mitigar los daños ambientales que genera la tala de molles, eucaliptos y otros para ejecutar las obras de la línea verde del tren.
La zona está a por lo menos 30 kilómetros de la ciudad. Sin embargo, pese a la distancia y a que el suelo es árido, las plantas lograron adaptarse porque, además de agua, reciben nutrientes en los tallos y raíces.
Otro elemento que protege los plantines son las cercas que se instalaron para evitar que los animales los dañen. En un recorrido, se constató que la limpieza es otro componente que incide.
Desde la Unidad Técnica de Ferrocarriles (UTF), dependiente del Ministerio de Obras Públicas, se comprometieron a brindar más información del tema la siguiente semana.





























