Sofia Coppola y la seducción
Hay una novela de Thomas Cullinan, La Seducción, que llevó al cine el director Don Siegel con Clint Eastwood en los 70 y fue un éxito sobre todo por el actor. Sofia Coppola confiesa en una entrevista que vio la película de Siegel y quedó fascinada. En la cinta de Siegel la historia la cuenta el soldado de la Unión herido y protegido en una casa donde moran sólo mujeres sureñas.
Lo que hace Coppola es contar la misma historia, pero desde el punto de vista de las mujeres y ese es su éxito, le reportó además el premio de Canes a la mejor dirección.
Seducción es un filme elegante a pesar de las precariedades de la guerra de secesión de los Estados Unidos; es claustrofóbica, porque todo se lleva a cabo en una residencia sureña elegante pero venida a menos por efecto del conflicto armado sin protagonismo en la cinta. La guerra se escucha, son bombardeos o cañonazos lejanos, o la pasada de un grupo de soldados y oficiales sureños a los que, las mujeres, no informan de la presencia del corporal herido, chaqueta azul y unionista, es decir, enemigo.
Hay dos niñas, una es la que encuentra al soldado herido en el bosque donde está recogiendo hongos, el alimento gratuito de toda guerra, en los aledaños de la casona que es un internado de señoritas. Y, la otra es quien sugiere volver a recolectar hongos al final de la película.
Las escenas se desenvuelven con maestría; las mujeres parecen bailarinas que se mueven con pausas y pasos imperceptibles por pasillos, gradas, salones y comedores.
Los bosques sureños espectaculares, góticos e intimidadores y la gran tensión erótica aprisionada en el internado, producen el misterio implícito que le gusta destacar a la Coppola en la mayoría de sus películas. Las manos dudosas de la directora del internado (Nicole Kidman) cuando asea al soldado desmayado (Colin Farrel) con un estropajo humedecido luego de haber curado y cosido la herida de la pierna; las preguntas aparentemente sin intención de Alicia (Elle Fanning); las miradas de Edwina Dabney (Kirsten Dunst) y los pensamientos inocentes de las dos niñas le dan al filme una carga erótica llena de misterio, porque no se sabe bien qué es lo ellas quieren y menos que es lo él pretende.
Las internas comienzan por vestir sus mejores galas para mostrarse ante la posibilidad del encuentro con el soldado enemigo al que sólo lo miran casi a hurtadillas hasta que sale al comedor a sugerencia de una de ellas.
Alicia, interpretada por Elle Fanning, es la más sexualizada del grupo, tal vez la Coppola quiso tener mujeres de todas las edades y Alicia está en la flor de la adolescencia en tanto el rol de Kirsten Dunst el de la joven madura, profesora de francés del grupo, tiene el recato de la edad por eso sus actitudes refinadas al principio, torpes al final, corresponden a esa edad en que nada se pierde intentándolo. Y, finalmente la propia directora (Nicole Kidman) que vive su propia asfixia, no improvisa, pues sabe lo que quiere. Sabe cómo hacerlo.
El final perturbador surge de una sugerencia dicha por una de las niñas y la otra, que comprende el encargo, espera la venia de la directora.
El cuadro final es un grupo de mujeres que actúan delicadamente, parecen practicar sus labores caseras como es el zurcido, pero esa teatralización refinada no conjuga con la brutalidad del día anterior.
En el ambiente hay un miedo latente, pero, no al enemigo yanqui sino a los hombres en general, temores que son causa o efecto de la represión sexual; sobre vuelan los principios morales de la época en ese sur elegante, afrancesado, con esclavos y mujeres reprimidas que perdió la contienda armada.
Si hay una carencia es la falta de acercamiento entre los personajes. Sus rasgos psicológicos no están bien definidos, aunque son suficientes para no dañar el entramado de la película, la comunicación entre ellas es casi nula.
Personalmente me gustan las películas de Sofia Coppola porque tiene esa visión que no es que la podría tener su padre. La Coppola se ha ganado un lugar a fuerza de presentar películas donde aparece al desnudo, no se sí el alma, pero, sí las particularidades de la mujer.
Cuando le preguntaron por qué todos los personajes son blancos, porque en la novela original quien encuentra al soldado herido es una negra, Coppola dijo que para los fines de su versión no importaba el color de los protagonistas, “lo importante era contar la historia con los ojos de ellas”.
“La Coppola se ha ganado un lugar a fuerza de presentar películas donde aparece al desnudo, no se sí el alma, pero, sí las particularidades de la mujer”.
El autor es periodista
























