Clinton y Trump tras el voto oculto de los estadounidenses
Los estadounidenses acudirán mañana a las urnas para elegir entre un demócrata y un republicano quien vaya a ocupar el sillón presidencial de Estados Unidos para los próximos cuatro años.
La incertidumbre se ha apoderado del electorado norteamericano, puesto que la candidata demócrata, Hillary Clinton, ni su rival el republicano Donald Trump han logrado concentrar el número de los “grandes electores” (delegados al colegio electoral) para hacerse con la victoria presidencial.
Como marca la ley desde 1845, las elecciones presidenciales en Estados Unidos siempre se celebran el martes siguiente al primer lunes de noviembre. Este año, los ciudadanos acudirán a las urnas mañana.
Según el sitio web GobiernoUsa.gov, la votación, por sufragio universal indirecto sin balotaje, se lleva a cabo en los 50 estados y el Distrito de Columbia (que abarca la ciudad de Washington y no hace parte de ningún estado).
Los electores votan por los candidatos a presidente y vicepresidente. En función de la votación popular, los candidatos se adjudican en cada estado unos “grandes electores”.
“Grandes electores”
En total son 538, y su número varía según los estados, en función de la población. Cada estado tiene tantos delegados como congresistas en la Cámara de Representantes (proporcional a su población) y senadores (dos por estado).
De esa forma, California, el estado más poblado, tiene 55 electores, Texas 38, Nueva York y Florida 29.
En el otro extremo, Vermont, Alaska, Wyoming y Delaware solo tienen 3, al igual que el Distrito de Columbia.
¿Qué hace falta para ganar?
El candidato ganador debe obtener la mayoría absoluta de los 538 grandes electores, es decir, 270.
En todos los estados, menos dos, el candidato que obtenga la mayoría de los votos se adjudica todos los delegados del estado. En Nebraska y Maine, los delegados son atribuidos de manera proporcional.
Este esquema consolida el reinante bipartidismo de demócratas y republicanos y prácticamente elimina las probabilidades de candidatos de partidos pequeños, aunque estos pueden aun tener un impacto en algunos estados y, por ende, en el resultado nacional.
Estados clave
Algunos estados son decididamente demócratas y otros históricamente republicanos. Por eso las campañas concentran sus esfuerzos en una decena de estados susceptibles a inclinarse a un lado o el otro e influir en el resultado final, los llamados “swing states”. Los más importantes de estos estados son aquellos con gran número de electores, como Florida (29), Pensilvania (20) y Ohio (18). Pero los pequeños también pueden influir y no deben ser ignorados.
Otras votaciones
Además del sucesor de Barack Obama, los estadounidenses acudirán a las urnas para renovar toda la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. Votarán también los gobernadores de 12 estados y una multitud de referendos y cargos locales, indicó la web GobiernoUsa.gov.
El partido del presidente debe controlar al menos una de las cámaras del Congreso, el Senado y la Cámara de Representantes, para tener alguna probabilidad real de aprobar sus reformas.
Cámara de Representantes: sus 435 curules están en juego, para un periodo de 2 años en representación de distritos locales. Los republicanos controlan esta cámara con 246 escaños, contra 186 de los demócratas y tres vacantes tras renuncias y una muerte.
No se espera que los demócratas tomen el control tras las elecciones, pero los expertos predicen que ganarán algunos escaños.
Senado: Como en cada año electoral, un tercio (34) de los 100 escaños serán renovados por un periodo de seis años. Los senadores representan a los estados. Todos los estados tienen dos senadores.
El Partido Republicano controla actualmente el Senado con 54 senadores, contra los 44 demócratas y dos independientes que se inclinan por los demócratas.
El Partido Demócrata sólo necesita ganar cuatro escaños para controlar el Senado si Hillary Clinton gana la Casa Blanca, ya que el vicepresidente tiene el rol decisivo si el Senado queda partido 50-50.
Estatales y locales
Doce de los 50 estados elegirán nuevos gobernadores, quienes sólo rivalizan con los senadores -que viajan frecuentemente desde Washington- por la relevancia política en sus regiones.
Por otro lado, miles de cargos locales están en disputa, incluyendo asambleas legislativas estatales y consejos municipales, jueces, alcaldes y jefes policiales.
Referendos
Un total de 157 propuestas serán puestas a consideración de los electores en 35 estados, según la enciclopedia Ballotpedia: desde la legalización de la marihuana y el salario mínimo, a la cobertura médica y control de armas. Los votantes en California decidirán si obligan a los actores porno a usar condones.
EL VOTO ADELANTADO
Hasta el pasado viernes ya habían votado 36 de los 46 millones de personas (el 40 por ciento del electorado) que se espera que acuda a las urnas en 37 de los 50 estados de EEUU donde las elecciones ya están en marcha.
Los recuentos del voto anticipado indican que los demócratas acuden en mayor número que los republicanos a las urnas en algunos estados, algo que según los expertos favorece a Clinton.
En Chicago, hogar por adopción del mandatario y tercera ciudad del país, hay escasas señales del poco entusiasmo que se aprecia a nivel nacional.
En Florida, estado de gran peso electoral, el voto por adelantado es por ahora un 50 por ciento más alto que en las presidenciales de 2012, con un 99 por ciento más entre los hispanos, un sector netamente inclinado a Clinton que puede suponer más de un quinto del voto en Florida.
En Carolina del Norte, otro punto caliente, la participación crece un 30 por ciento y según estimación del New York Times Clinton iría seis puntos por delante, una ventaja local similar a la que le da la base de sondeos Real Clear Politics a nivel nacional.
CANDIDATOS
Hillary Clinton. Candidata Demócrata
Histórico si llega a la presidencia
Hillary Diane Rodham nació el 26 de octubre de 1947 en Chicago y creció en una familia de clase media metodista.
“Sé que hay gente que no sabe qué hacer conmigo”, admitió en el discurso con el que aceptó ser la candidata demócrata.
En 1965 ingresó a la universidad para mujeres Wellesley College, cerca de Harvard.
En los tumultuosos años 60, sus cuatro años universitarios le abrieron los ojos en temas como la lucha por los derechos civiles, la guerra de Vietnam y la igualdad de género.
En 1969 entró a la facultad de Derecho de Yale, que ella percibía menos misógino que Harvard y donde conoció a Bill Clinton, su “Vikingo venido de Arkansas”.
Su activismo en favor de los derechos de los niños y de las mujeres floreció en estos años.
Se convirtió en la primera dama de Arkansas y en 1993 la de Estados Unidos, después que su marido llegara a la Casa Blanca.
Su imagen de “copresidenta” a la sombra, alimentada por los republicanos, contrastaba con la tradicional imagen que solían tener las primeras damas, más centradas en asuntos sociales.
Se lanzó a la política y fue elegida senadora por Nueva York en noviembre de 2000.
En 2004 evitó involucrarse en la disputa presidencial. Pero en 2008 compitió con Barack Obama en las primarias, quien la venció recordando su voto de senadora a favor de la guerra de Irak.
Donald Trump. Candidato Republicano
El político temerario
Impulsivo, excesivo y sin experiencia política, Donald Trump no parecía personificar las cualidades de un candidato que pretende llegar a la Casa Blanca.
Pero con su energía indomable y su ilimitado ego, el magnate republicano de 70 años desafió todos los pronósticos y logró ser un duro adversario de Clinton.
Con discursos corrosivos que bailan al son de las frustraciones e inseguridades de los estadounidenses en un mundo en mutación, se convirtió en la voz del cambio para millones de ellos.
Antes de lanzar su campaña en junio de 2015, el empresario era sobre todo conocido por su inmensa fortuna, por sus hoteles de lujo, campos de golf y casinos que llevan su nombre, sus divorcios de revista y por ser el animador estrella del programa de telerrealidad “El Aprendiz”.
Ofrece soluciones simples a problemas complejos: para detener la inmigración clandestina quiere construir un muro en la frontera mexicana, pagado por México. Habla de expulsar a los 11 millones de indocumentados, en su mayoría latinoamericanos. Y promete devolver empleos a Estados Unidos renegociando acuerdos comerciales internacionales.
Para prevenir ataques, defiende la prohibición de entrada al país de inmigrantes provenientes de naciones con “una historia probada de terrorismo”, luego de haber dicho que rechazaría a todos los musulmanes. Es arrogante, carismático, rudo y a veces simpático.
Datos: Agencias e Internet





























