AstraZeneca, en el ojo del huracán por temores sobre la seguridad de su vacuna
Londres y La Haya |
Perseguido por las controversias desde la aprobación en diciembre de su vacuna anticovid, el laboratorio británico AstraZeneca tuvo que defenderse ayer de los temores sobre la seguridad de su fármaco desarrollado junto a la Universidad de Oxford.
Varios países de Europa y Asia han suspendido en los últimos días el uso de esta vacuna como medida de precaución ante la creciente inquietud sobre la aparición de coágulos de sangre en personas vacunadas.
Sin embargo, las autoridades sanitarias de todo el mundo insisten en que no se ha establecido ninguna relación entre dichos trombos y la vacuna y que esta puede seguir administrándose mientras se investigan los casos.
Así, tras haber afirmado la víspera que "la seguridad de la vacuna se ha estudiado ampliamente en los ensayos clínicos de fase III y los datos revisados por expertos confirman que la vacuna ha sido generalmente bien tolerada", ayer el grupo emitió un comunicado más contundente.
"Un análisis de nuestros datos correspondientes a más de 10 millones de casos ha mostrado que no hay pruebas de un riesgo agravado de embolia pulmonar o trombosis venosa profunda en ningún grupo de edad, género, lote o en ningún país en particular", afirmó.
Mella en la confianza
Más barata, fácil de almacenar y administrar que sus principales competidoras, la vacuna británica es el pilar de la masiva campaña de vacunación realizada en el Reino Unido -donde más de 23 millones de personas ya recibieron una primera dosis- y se exporta a muchos otros países.
Pero naciones europeas como España, Francia y Alemania pusieron inicialmente en duda su eficacia en personas mayores de 65 años por los escasos datos relativos a este grupo en los ensayos clínicos.
Sin embargo, un estudio realizado por las autoridades sanitarias inglesas a partir de su campaña de vacunación demostró una protección de entre el 60 por ciento y el 73 por ciento contra las formas sintomáticas de la enfermedad en personas mayores de 70 años con una sola dosis.
Esa polémica coincidió con un conflicto entre el laboratorio y la Comisión Europea por el retraso en las entregas de las dosis pedidas por la Unión Europea (UE) debido, según AstraZeneca, a una caída del rendimiento en sus fábricas en el continente.
Bulgaria anunció ayer la suspensión "por precaución" del uso de la vacuna AstraZeneca, después de que otros tres países hicieran lo propio, y abrió una investigación tras la muerte de una mujer vacunada.
"He ordenado que se suspendan las vacunaciones con la vacuna de AstraZeneca hasta que la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) levante todas las dudas sobre su seguridad", dijo el primer ministro Boiko Borisov, citado en un comunicado.


























