Moscú: Baño de masas de Putin; Ucrania, bajo una lluvia de bombas
El presidente ruso, Vladímir Putin, encabezó ayer un multitudinario acto en el un estadio de fútbol, al que asistieron más de 200 mil personas. Durante el encuentro el mandatario elogió las tropas del país y justificó la invasión a Ucrania.
Tratando de describir la situación como simplemente una guerra, Putin parafraseó la Biblia, diciendo: “No hay un amor más grande que dar nuestra vida por un amigo”. E insistió en que sus acciones eran necesarias para prevenir “genocidio”, una afirmación rechazada llanamente por mandatarios de otros países.
“Hombro con hombro, ellos se ayudan y se respaldan mutuamente”, señaló Putin, refiriéndose a las tropas rusas, en una rara presentación pública desde que comenzó la invasión hace tres semanas. “No hemos tenido una unidad así desde hace mucho tiempo”, agregó.
Tras desmentidos sobre si acudiría o no y repetidas modificaciones de la hora de la comparecencia, el presidente ruso, Vladímir Putin, terminó trasladándose el viernes al estadio moscovita de Luzhnikí para participar en el mitin-concierto con motivo del octavo aniversario de la anexión de Crimea. Y lo hizo de repente, cuando nadie lo esperaba, y desapareció poco después de forma también súbita. Al menos para los televidentes, que contemplaron cómo irrumpía la música en el escenario sin saber por qué Putin ya no estaba allí y por qué no pudo acabar su intervención.
Al cabo de unos 20 minutos, el canal Rossiya-24 comenzó a mostrar nuevamente, aunque en diferido, al presidente ruso, que esta vez sí pudo acabar su mitin y sirvió de colofón al acto, que finalizó pocos minutos después.
Al parecer, ya desde el principio, la retransmisión televisiva no fue en directo, sino retardada. Tal vez para atajar cualquier posible imprevisto susceptible de ensombrecer a Putin la velada. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, aseguró que lo sucedido fue “un fallo técnico del servidor”.
Putin se reafirma
En su discurso, Putin afirmó que “el principal objetivo de la actual operación especial en Ucrania es salvar a la gente de este sufrimiento, de este genocidio”. Según sus palabras, “tras el golpe de estado en Kiev, inmediatamente se organizaron operaciones militares punitivas contra los habitantes de Dombás” por no estar de acuerdo con aquella supuesta asonada.
El Presidente ruso dijo que los residentes de Dombás “fueron sometidos a cañonazos sistemáticos, ataques aéreos, sitiados, lo que se conoce como un genocidio”. “Pero supimos qué hacer y lo que tenemos que seguir haciendo ahora (…), llevaremos a cabo hasta el final nuestros planes”, añadió en alusión a su intención de continuar la guerra hasta la total capitulación de Ucrania. Tuvo también frases de elogio a los militares rusos: “Hombro con hombro, nuestros soldados se ayudan, se apoyan mutuamente y, si es necesario, protegen a sus compañeros de las balas con su propio cuerpo en el campo de batalla. No hemos tenido tal unidad en mucho tiempo”.
Habló además de “lo mucho que hemos hecho en estos ocho años por levantar Crimea y Sebastopol”. “Hemos hecho cosas que no se ven inmediatamente a simple vista y son fundamentales: suministro de gas, de energía, servicios comunales, reconstrucción de la red vial, construcción de nuevos caminos, carreteras y puentes (…). Era necesario sacar de esa situación humillante a Crimea y Sebastopol cuando formaban parte de este otro Estado que financiaba estos territorios según el llamado principio residual”, manifestó el jefe del Kremlin en medio de los aplausos de los presentes, que agitaban banderas rusas y la letra Z, el símbolo de las tropas rusas que combaten en Ucrania.
Había decenas de miles de personas en las gradas. El estadio moscovita de Luzhnikí tiene capacidad para 80 mil espectadores, pero el Ministerio del Interior ruso sostuvo que ayer había más de 200 mil contando los que estaban en el exterior. Una parte significativa fue llevada en autobuses desde otras localidades cercanas a Moscú.




























