Nuevamente “La Embajada”
Desde la ruptura de relaciones diplomáticas con EEUU, el rol de la Embajada en Bolivia siempre ha sido un tema que ha generado aristas de todo orden. Queda claro que en términos políticos, controvertir con la legación diplomática o cuando menos colocarla en un plano de intervencionista, gestora de movimientos subversivos, enemiga del “Presidente Indio”, amiga de los opositores, financiadora de marchas y un largo etcétera, es beneficioso ante los ojos de un electorado reacio a todo lo que representa aquel país.
No olvidemos que en todos los órdenes, el Gobierno y el MAS se sienten cómodos controvirtiendo con “enemigos internos o externos”, o incluso encuentran la necesidad de crearlos gratuitamente para la reyerta. El tema adquiere otra tonalidad cuando aparece en el escenario una figura que ha sido resucitada por el propio Gobierno.
Carlos Mesa hasta antes de la vocería, tenía un perfil bajo dentro un entorno académico e intelectual que le es propio. Lo dije en ese momento: designado vocero, el MAS, sin quererlo dio vida a su rival en las elecciones del 2019. No me equivoqué y por supuesto, Mesa contribuyó a que su figura adquiera mayor relevancia.
Me explico. Hay un antes y un después que está marcado por la actuación que tuvo en un canal de TV chileno. Su magistral representación le valió enfilarse en la carrera con miras a ser puntero. Claro está que a ese episodio debe sumarse otra serie de hechos que dan cuenta de intervenciones mesuradas, bien pensadas y con el aplomo propio de gente que no es improvisada. Y como las cosas han adquirido ese color electoral, atizado claro está por el recurso de inconstitucionalidad abstracto, cualquier fotografía, reunión o encuentro entre y con personeros de la Embajada, debe ser magnificado a fin que se logren titulares en prensa donde se destaque que nuevamente los inefables “gringos” están interviniendo en asuntos internos con el único propósito de evitar que Evo sea reelecto cuando la ley se lo impide.
Es claro: el objetivo no es la Embajada o las opiniones de la Administración Trump. El objetivo es Mesa y al serlo, el propósito será buscar cualquier artilugio que provoque que éste de una vez oficialice su candidatura para luego buscar su inhabilitación. Ahí apuntan. Desconozco si Mesa por ser vocero, es servidor público (requiere una relación de dependencia con cualquier entidad del Estado) o si de alguna manera está afectado por la Ley del Servicio de RREE. Pero ese podría ser el principio. Los justificativos también. No presta informes, no cumple y por tanto debe aplicársele el aparato judicial que como sabemos, es el peor del mundo (véase:https://www.stocktalkreview.com/11-countries-with-the-worst-justice-syst...). Termino aquí: quédense tranquilos los que comparten con la Embajada en recepciones o en visitas protocolares o informales, que nada malo hacen. La mirada está puesta en otro objetivo, y ese es Carlos Mesa.
El autor es abogado
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