Calidad de la educación en posgrado
Para hablar de calidad de la educación superior es necesario comprender y aplicar una línea conceptual y metodológica sobre evaluación y acreditación de la calidad, además, de su articulación con los métodos, técnicas y procedimientos pertinentes.
A partir de la afirmación de la competencia y capacidad de la Universidad Boliviana, en general, para evaluarse y ser evaluada, sería prudente la comprensión del sentido de la evaluación, su diferencia y, al mismo tiempo, su nexo con la medición; el concepto de acreditación en general y de acreditación institucional en particular, precisando sus bases y características.
Las universidades públicas y privadas lo han cumplido en los niveles de formación profesional, en las diferentes áreas de conocimiento, de acuerdo con los estatutos y normas que se tienen establecidas por el CEUB y por el Reglamento General de Universidades Privadas. Pero en los niveles de posgrado, por la experiencia vivida, se realiza sólo la heteroevaluación de los cursantes de los diferentes niveles por los docentes, y la evaluación de los docentes por los cursantes, sobre el desarrollo de los diferentes módulos a su cargo –que en realidad no son módulos propiamente– sino asignaturas bajo la denominación de módulos.
No se ha realizado una autoevaluación, ni evaluación externa por pares académicos en ninguno de los niveles de posgrado ofertados y desarrollados hasta la fecha, que haya buscado la acreditación específica de dichos cursos.
En estos procesos de heteroevaluación, algunos cursantes obtienen notas de reprobación; para estos casos las instancias de Programas de Posgrado (sobre todo en el nivel de Diplomado) tienen previstos procesos de recuperación, reforzamiento o remediales. Los docentes se ven en situación de exigir nuevos trabajos o actividades que resultan forzados para aprobar a los cursantes.
Como educadores estamos obligados y comprometidos a trabajar por el mejoramiento de la calidad de la educación. Tal vez a la inversa, fortaleciendo los niveles de posgrado para que lo positivo o lo negativo de las reformas de la educación no se estacionen sólo en los niveles de primaria, sin alcanzar ni siquiera el nivel secundario. Busquemos la calidad de la educación a partir de cursos posgraduales, así tendríamos la oportunidad de transformar la información en acciones sociales beneficiosas, formando formadores e investigadores en educación.
La autora es doctora en Educación y docente de posgrado a nivel internacional
Columnas de JUSTY TEZANOS PINTO ARANÍBAR



















