La ética en tiempos de corrupción
La ética es la disciplina que estudia los principios relativos a la moral y es, sin duda, un elemento fundamental para la convivencia y confianza dentro de toda sociedad, pero ¿qué sucede cuando la ética falla de modo consecuente en una colectividad? La respuesta es lógica: la corrupción se impone en los distintos niveles de la organización social y la corroe desde adentro.
La corrupción, según se puede interpretar de la definición establecida por la Real Academia Española, es aquella práctica ilegal e indebida consistente en la utilización de las funciones y medios en provecho propio, y si bien comúnmente la vemos como un vicio normalmente presente en la administración pública, no deja de ser un elemento que también se presenta en el ámbito privado y que incluso extiende sus raíces al accionar de cada ciudadano.
Los recientes hechos que han afectado la imagen de la oficina de Derechos Reales y de la Policía Nacional, y que nos han traído a la memoria lo sucedido en el Fondo Indígena y en una amplia diversidad de instituciones, nos recuerdan que vivimos en una sociedad frágil, que carece de controles efectivos y que parece condenada a repetir los defectos de un sistema corrompido.
Sin embargo, de tanto antecedente, erraríamos si pensamos que todo es culpa de los entes estatales, pues no podemos negar el hecho de que para que exista un corrupto, es imprescindible que necesariamente debe existir otro que corrompa, o que acepte el acto de corrupción; porque para que alguien se aproveche de su cargo, es necesario que otro sea el que le alargue la mano con el dinero indebido para el fin innoble, o que sea un tercero el que pretenda favorecerse a costa de una decisión indebida, o, finalmente, que el corrupto simplemente se salga con la suya, aún a costa del silencio de otro.
Por ello, si te pasa y no denuncias, eres cómplice. Recuerda: la corrupción, normalmente, es cosa de dos.
Cierto es que la corrupción en la administración pública es la más difundida, porque los órganos estatales administran nuestro dinero y cuando sucede un hecho de corrupción nos sentimos todos asaltados de cierto modo, pero también es necesario referir que para que esa corrupción exista, en muchos casos debe existir alguien quien será el extorsionador.
Por ello, es importante aclarar que muchas veces para que esta corrupción exista es necesario que nosotros demos nuestro consentimiento, por eso es importante que cuando un ciudadano se tope con un corrupto, lo denuncie, porque esa es la única forma de evitarlo.
El autor es abogado
http://www.ronniepierola.blogspot.com
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