Bukele: ¿y ahora qué?
Nayib Bukele acaba de ser reelegido presidente de El Salvador por los siguientes cinco años. No es ninguna sorpresa. Su alto índice de popularidad daba su victoria por descontada. En realidad, las preguntas apuntaban más a saber con precisión cuál sería su nuevo porcentaje de victoria y si es legítima esta nueva reelección considerando la “interpretación” que se hizo de la Constitución salvadoreña.
Sobre el primer punto, ya está la respuesta en mesa (85% en boca de urna), lo que le permite un amplísimo margen de maniobra para su gestión 2024-2029. La segunda pregunta quedará latente por mucho tiempo, aunque muy probablemente sin mayor efecto. Lo victoria de Bukele (legítima o no) está consumada y habrá que mirar hacia adelante.
Allí nace la tercera pregunta. ¿Hacia dónde apuntará ahora la gestión del Presidente tomando en cuenta que prácticamente toda su popularidad se cimentó en haber puesto de rodillas a las pandillas que tanto acosaron a El Salvador en una escalada de homicidios sin precedentes?
En marzo de 2022, el Congreso salvadoreño decretó un régimen de excepción para suspender garantías constitucionales a petición de Bukele y arrancar así la “guerra contra las pandillas”. Ello le permitió un “barrido”delictivo (más de 70 mil detenidos) y consolidar la pacificación y la seguridad en el país, que cimentaron la popularidad de Bukele.
Tampoco durante la campaña electoral hubo más novedades. El Presidente salió muy poco a la calle, y su campaña se concentró en redes sociales, desde donde anunciaba la continuidad de su campaña de seguridad (las pandillas).
No hizo referencia a otros problemas, como la deuda estatal, el costo de la vida, el uso de los fondos de pensiones para gasto gubernamental y los señalamientos de negociaciones de su Gobierno con las pandillas. Tampoco ha presentado un plan de gobierno.
En estas circunstancias, todo indica que el joven mandatario apostará por la continuidad y reiterará la importancia de las áreas de seguridad y la construcción de obras.
De hecho, en sus últimos meses de gestión, Bukele se ha esforzado por mostrar una nueva cara de El Salvador, sin pandillas, con mayor seguridad, y con el clima perfecto para atraer inversiones y fomentar el turismo. El aeropuerto internacional de la capital atendió el año pasado a unos 4,5 millones de pasajeros, lo que supone un 32% más que en 2022. De enero a septiembre del año pasado, El Salvador se ubicó como el cuarto país del mundo en el que más aumentó la llegada de turistas internacionales (35%) comparado con 2019, según la Organización Mundial del Turismo.
Una vez atajada la violencia, los expertos coinciden en que la economía sería uno de los grandes retos para un segundo gobierno de Bukele. ¿Le irá bien en esta nueva guerra contra la pobreza como le fue contra las pandillas?
















