¿Se puede evitar el caos vehicular?
Si usted conduce un vehículo o se transporta como pasajero con seguridad ha tropezado con vías que se cierran de un momento a otro, sin que se emitan avisos de las calles que estarán obstruidas, ni por cuánto tiempo, ni por qué razones y menos los posibles desvíos.
Eso es un perjuicio para los habitantes de una ciudad como Cochabamba, de actividad intensa y con un parque automotor en permanente incremento, porque significa pérdida de tiempo y combustible.
Cada vez se ha hecho más frecuente que los conductores y pasajeros se ven sorprendidos, en la mañana, la tarde o la noche, por cortes de vías que van desde cuadras hasta manzanos.
Los cortes de vías intempestivos también se dan por la reparación de tuberías por fugas o reventones. Además, por la renovación de la señalización.
Como ejemplo, ahora, se tienen los trabajos de asfaltado en el acceso al aeropuerto de Cochabamba, que se ha cerrado dos veces en menos de medio año por trabajos de renovación de la cubierta de la calzada.
El lugar es una pesadilla para los conductores, porque en ese punto confluye el transporte pesado, flotas, camiones, cisternas y remolques de doble chata. Estos últimos son los más afectados, porque, al no poder desplazarse por una vía amplía, deben realizar giros peligrosos en calles estrechas poniendo en riesgo a los demás vehículos y a las casas de los vecinos.
El caos vehicular en este lugar se impone con frecuencia sin que en ningún momento se hagan presentes agentes de Tránsito o guardias de Movilidad Urbana para intentar dirigir el flujo entorpecido de motorizados que se disputan la vía para salir del atolladero.
A veces, se puede ver a algún guardia municipal, paralizado la mayor parte del tiempo pues poco o nada puede hacer ante tremendo desorden ocasionado por el afán de los conductores de salir lo antes posible del congestionamiento sin sufrir un choque en el intento.
Otro punto crítico son las calles cercanas a las obras del distribuidor de la avenida Perú y Blanco Galindo. En el lado norte el asfalto está destruido y hay baches a cada a lado. El lado sur es un sitio altamente congestionado en las horas pico.
A ello se suma, el caos en el puente Los Andes y 6 de Agosto, donde una parte del cerro parece haberse desmoronado y las rocas están colgadas a punto de caer a la vía mientras a poco metros están unos trabajadores realizando un muro de contención, pero cerrando un carril de bajada con un tela y sin ninguna señalización.
En una ciudad en crecimiento y con un parque automotor de alrededor de 500 mil vehículos, es necesario que las instituciones planifiquen el mejor momento para hacer intervenciones en la vía pública debido a que por las características de la ciudad se requieren prever desvíos y reducir al mínimo el congestionamiento, el perjuicio.


















