La conexión con las mayorías
Sin duda alguna, el vencedor de la segunda vuelta electoral en Bolivia, fue aquel que logró conectar con las mayorías de raigambre popular.
En este momento se puede deducir con precisión quien pudo atraer el voto ciudadano, tomando en consideración las características de la mayoría de la población a la cual pretenden representar.
La historia de Bolivia es una historia de exclusión. Cuando se creó la República de Bolivia en 1825, quedaron excluidos de la participación política grandes sectores de la población: Las mujeres, los analfabetos, aquellos que no lograban acreditar un patrimonio propio. De esta manera, el 90% de la población quedaba excluida de la participación. En este sector excluido, se van a estructurar y organizar las mayorías populares de las que estamos hablando.
Estas mayorías intentaban en todo momento la inclusión, pretendían ganarse el derecho de participar en la vida política y el gobierno del Estado. Finalmente, lograron el status de ciudadanía. Con la revolución nacional de 1952, se les reconoció el derecho de elegir a sus gobernantes y de ser elegidos para gobernar. Sin embargo, la realidad mostraba que estos amplios sectores populares, por su situación de largos años de pobreza y marginación no lograban efectivamente su anhelo de mayor inclusión.
En los hechos, los sectores oligárquicos continuaron utilizando y manipulando a estas amplias mayorías populares; situación que, no cambió ni siquiera con todos los años de gobierno de Evo Morales. Sin embargo, la figura de este último, ciertamente de extracción popular, marcó una nueva visión de la sociedad boliviana: Hoy es impensable el manejo del gobierno si no es con la participación de estos amplios sectores populares.
En este sentido, la dupla ganadora en la segunda vuelta electoral en Bolivia, seguramente fue la que logró esta profunda conexión con esas mayorías populares; ahora, mal denominados masistas por la “guerra sucia”.
Analizando el perfil de los candidatos de cada una de las duplas del pasado balotaje, vemos que el señor Rodrigo Paz es un burócrata en toda su extensión, pues ha ejercido funciones públicas los últimos veinte años, y todavía es senador de la República. Por su formación, acostumbrado a la administración pública, no tiene fácil acceso a los sectores populares, quizás le falta el carisma que ellos esperan.
En el caso del señor Jorge Quiroga, él es sobre todo un especialista, un técnico consultor, ha ejercido trabajos en organismos internacionales, no está acostumbrado al roce con sectores populares, le cuesta actuar con naturalidad en nuestra sociedad mayoritariamente de extracción humilde y popular y, definitivamente, tampoco tiene el carisma que ellos esperan, por lo que fue el candidato con mayor rechazo en estos sectores.
En cuanto a Juan Pablo Velasco, es un joven empresario, con muy poco recorrido en el trabajo social o político, y en sus pocas intervenciones cometió muchos errores y desconocimientos, ocasionando descontento en la clase intelectual que apoyaba la oposición, tampoco tiene nexos vigorosos con sectores populares.
En este escenario, Edmand Lara parece marcó la diferencia, de extracción popular, parece hablar de tú a tú con jubilados, transportistas, comerciantes, gremiales, obreros, campesinos; él los entiende y ellos se identifican con él; su lenguaje, sus modos y sus maneras de expresión lo hicieron ser el candidato que conectó a su dupla con las mayorías populares; situación que, fue determinante en la segunda vuelta electoral.
Columnas de CARLOS ALBERTO RUIZ ROMERO


















