Zar antidrogas quiere a la DEA en Bolivia “lo más pronto posible”
El viceministro de Sustancias Controladas, Ernesto Justiniano Urenda, anunció ayer su intención de que, en el plazo más breve, Bolivia coordine su lucha antinarcóticos con la agencia antidroga estadounidense (DEA) y las policías de los países vecinos.
“Lo más pronto posible, no solamente con la DEA, sino con las fuerzas de Brasil, con las fuerzas de Paraguay, los países limítrofes, tenemos que coordinar y tenemos que trabajar codo a codo, ya fue suficiente de estar aislado”, dijo.
Señaló que cárteles y clanes del narcotráfico operan en Bolivia y, por ello, subrayó la necesidad de cooperación internacional para enfrentar al narcotráfico.
“Definitivamente, los cárteles están acá, el narcotráfico no tiene fronteras, es decir, ese es otro punto también muy sensible. En lo que pienso que se ha trabajado mal, nosotros no podemos prescindir de la cooperación internacional, no podemos prescindir”, informó.
Justiniano aseveró que el narcotráfico se convirtió en el país en una amenaza seria, subrayando la presencia de organizaciones criminales con altos recursos económicos, tecnología avanzada y operaciones internacionales. En este contexto, hizo un llamado a la cooperación internacional para que Bolivia pueda hacer frente a este flagelo de manera más efectiva.
“El narcotráfico no tiene fronteras, son organizaciones fuertes, con tecnología, con dinero y trabajan internacionalmente. Bolivia necesita del apoyo de otros países del mundo, Brasil, Estados Unidos, porque la lucha contra el narcotráfico es una lucha de absolutamente todos”, enfatizó.
Dijo que Bolivia no puede darse el lujo de prescindir de esta cooperación, ya que los cárteles de droga operan a nivel global. Sin embargo, aclaró que, aunque la cooperación es crucial, la soberanía nacional debe ser preservada.
“Nuestra soberanía se mantiene intacta. La cooperación debe ser bienvenida en todas sus formas: material, económica e incluso en inteligencia, pero siempre con la frente en alto”.
Explicó que la cooperación internacional es fundamental, especialmente, en el intercambio de información de inteligencia sobre los movimientos de dinero ilegal, sustancias ilícitas y organizaciones criminales. Para ello, instó a retomar las relaciones con agencias extranjeras como la DEA.
Justiniano alertó que estructuras criminales foráneas han establecido redes en Bolivia, al aprovechar la posición geográfica del país en el corazón de Sudamérica y su proximidad con rutas a Brasil, Paraguay y Perú.
Insistió en que Bolivia necesita retomar canales de cooperación con otros países, así como con agencias de inteligencia especializadas en la lucha antidrogas, pero esa cooperación no debe implicar la pérdida de soberanía.
Defendió en tal sentido la importancia de compartir información sobre movimientos financieros ilícitos, rutas de transporte y estructuras logísticas del narcotráfico, ya que cada vez emplean métodos más sofisticados.
Bolivia, un país productor de hoja de coca de manera tradicional, enfrenta desde hace algunos años el desafío de la expansión del narcotráfico en su territorio como ruta de tránsito.
“Nuestra señal es muy clara. Necesitamos trabajar con todas las policías, principalmente las fronterizas”, añadió el funcionario.
























