Teatro. Festival Bertolt Brecht: la virtud de la constancia
En tiempos oscuros y desafiantes para las artes escénicas en Bolivia, golpeadas por la reducción de espacios y apoyos para su realización desde que inició la pandemia, aparece como un refuerzo de ánimo la noticia de una nueva versión del Festival de Teatro Bertolt Brecht. Este que es organizado por el Instituto Cultural Boliviano Alemán (ICBA) se realizará del 22 de noviembre al 13 de diciembre del presente año.
Durante el 2021, frente a la pandemia, las instituciones públicas culturales han verbalizado la intención de reactivar la economía a través de la cultura, pero del teatro se han ocupado poco, menos que antes. En Santa Cruz por ejemplo, el Festival Internacional de Teatro que organiza APAC fue desestimado. En cambio, la XXIII versión del Festival de Teatro Bertolt Brecht, que el ICBA organiza anualmente desde 1998, será el único que se verá este año en el eje troncal La Paz–Cochabamba–Santa Cruz, lo cual dice ya de por sí mucho. (El Festival Peter Travesí se desarrolló enteramente de manera virtual).
El tenor de la convocatoria del Bertolt Brecht había impulsado a contextualizar la compleja situación contemporánea no sólo local, sino también mundialmente –en términos de salud, medio ambiente, políticas migratorias, etc.–, y a partir de ahí elegir un modo de resistir: “Hablar, leer o pensar en clave de poesía, de música, de arte, en fin, de creación, hoy por hoy, es un acto de rebeldía, de resistencia, de coraje”. El festival sería la encarnación, la manifestación de una potencia colectiva, que necesita expresarse. Por otra parte, estimuló también a la presentación de obras que jueguen con las nuevas tecnologías, la hibridez en su formato. En este sentido puede destacarse la inclusión de la obra “Habitantes y fantasmas del tercer patio”, de Brújula Teatro de Santa Cruz, obra que requiere que los espectadores estén activos con sus celulares y en línea.
Virtud de un festival de teatro
¿Por qué es necesario que existan festivales de teatro? Podríamos convenir que un festival de teatro es algo más redondo que una temporada teatral. Primero, porque un festival engloba a una mayor variedad de grupos o elencos teatrales –nacionales y/o internacionales– que realizan presentaciones en una ciudad en un periodo comprimido de tiempo. Segundo, porque genera un efecto de paquete único e irrepetible, lo cual potencia la oferta cultural de la ciudad, alimenta circuitos turístico-hoteleros y, en general, enriquece la experiencia de la calle para los paseantes urbanos. Tercero, porque un festival puede englobar ciertos tipos de obras que, en su puesta en escena, dramaturgia, ejecución actoral, etc., representan un paso más adelante, para promover el crecimiento local de la escena. Y cuarto, cada ciudad tiene el festival de teatro que se merece, y dicho festival se debe a su ciudad. En este sentido, cada festival es también un sensor o lector de la ciudad.
Es muy bueno exponer a artistas, directores, escritores, montajistas, productores, espectadores-investigadores, público en general, a la irradiación de prácticas teatrales de otros confines, confrontarlos un poco con lo que se está proponiendo en otras ciudades no sólo del país, sino del continente. El formidable dramaturgo argentino Eduardo Pavlosky escribía en el breve texto “Los festivales buscan la identidad cultural”, sus razones para los festivales: “Porque hay una necesidad de expresión, de reunirnos para expresarnos, con ganas de mostrar lo que tenemos y con ganas de luchar y no ceder a esta especie de locura homogénea a la cual nos quieren someter”.
Detalles puntuales
La programación de esta versión del festival se consagrará a tres modalidades:
- Teatro al aire libre/Teatro y tecnología en vivo/Teatro en video.
Desde la organización del festival, la directora del ICBA, la licenciada en filosofía Larissa Arancibia Betz, puntualizó detalles de la programación: “las obras presenciales tendrán un costo general de 30 bolivianos, se realizarán en espacios al aire libre, intercaladamente en el ICBA, La Madriguera, el Proyecto mARTadero y el Centro de Administración Cultural Fearless. Por otro lado, tanto las obras virtuales –que consisten en encuentros sincrónicos por Zoom entre los elencos y el público– como las obras en video serán de acceso gratuito general a través de las RRSS del ICBA y del Festival de Teatro Bertolt Brecht”.
Destacó también el apoyo de otras instituciones para la continua realización del festival año tras año: “Gracias a una importante red de colaboración interinstitucional, el festival ha sumado visibilidad e importancia en el ámbito de las artes escénicas a nivel nacional e internacional. Entre las instituciones que brindan su apoyo constante al festival se encuentran la Red 4C (de la que, junto al ICBA y al Proyecto mARTadero, forman parte el Centro Boliviano Americano-CBA de Cochabamba, la Alianza Francesa de Cochabamba y el Centro Pedagógico y Cultural Simón I. Patiño de Cochabamba), así como instituciones culturales autogestionadas, instituciones educativas y microempresas privadas locales”.
Atención con la obra invitada
“El olor del fuego”, de la compañía artística SER y de La Madriguera, que es una obra experimental de teatro intimista que se presentará en La Madriguera, dirigida por Carlos Bleichner, joven director boliviano que estudió teatro en Argentina, propone ideas de renovación para el contexto teatral local.
Finalmente, este festival contará también con una batería de talleres en torno a diversas áreas.





















