Precios del petróleo y las petroleras estatales latinoamericanas
La caída de precios del petróleo ha tenido un especial impacto en las petroleras estatales latinoamericanas.
La política energética populista de los Kirchner ha convertido a Argentina en un neto importador de hidrocarburos. A postrimerías de su mandato la Sra. Kirchner ha intentado revitalizar YPF y buscar el autoabastecimiento con la explotación de petróleo y gas de lutitas. En primera instancia los precios bajos aliviaron la cuenta en moneda dura por importaciones, pero por los precios bajos a boca de pozo, tarifas de transporte y precios al consumidor en un país que estaba en default la posibilidad de lograr inversiones y autoabastecimiento está lejana, aun con la política del nuevo Gobierno que con grandes dificultades está tratando de cambiar esa imagen.
La politiquería brasileña y los precios bajos del petróleo, convirtieron el drama de la corrupción de Petrobras (PB) en una tragedia nacional. Tomará años para que Brasil supere el impeachment de su Presidenta, igualmente PB cuando deje de ser la empresa más endeudada del mundo, después de vender activos y “joyas de la familia” al ceder participaciones en el PreSal.
Petróleos de Venezuela (Pdvsa) es un enigma, no se conoce con exactitud cuánto petróleo produce pero sí se sabe que está entre 1.5 a 3 millones de barriles por día, pero increíble, periódicamente los recursos obtenidos por su venta no alcanzan a cubrir el funcionamiento normal de la economía que parece estar siendo manejada por “Merlines Caribeños modernos” que ya han superado en convertir piedras en oro, ahora hacen desaparecer recursos.
Compañías contratistas han descubierto importantes reservas, pero están restringiendo sus inversiones igual que las petroleras en el resto del mundo.
El infortunio también llegó a México. La caída de los precios del petróleo casi coincidió con la reforma del sector energético que fue lograda después de una muy difícil batalla política en ese país. Los bajos precios del petróleo hicieron desaparecer las expectativas por grandes inversiones. Pemex con gran esfuerzo está manteniendo producción y su Gobierno ha convocado a una nueva subasta de áreas para inversión extranjera.
Todas las petroleras están restringiendo inversiones pero nosotros estamos como si no hubiera sucedido nada, no obstante que los ingresos por exportación de gas han caído a menos de la mitad. Seguimos anunciando grandiosos planes de inversión y utilizando libremente las reservas del Banco Central llevando a cabo proyectos innecesarios, como es el de abastecer de gas a poblaciones menores alejadas de gasoductos utilizando GNL.
Para ese fin, como un capricho digno de los Reyes Borbones de Francia, gastando más de $us 200 millones, hemos construido una planta de GNL en Río Grande. Desde esa planta se transportará gas natural licuificado a – 170ºC utilizando una flota de más de 30 camiones cisternas criogénicos, con un costo de $us 300.000 por camión, para llevar por carretera gas a 60 poblaciones menores. En cada una de éstas se están construyendo estaciones de regasificación pomposamente llamadas “estaciones satelitales”. Lindo nombre, pero estimado lector, no tienen ni la más remota conexión con nuestro satélite ni con ningún otro, pero si tienen costos casi astronómicos de casi $us 5 millones por estación. Es decir, que para convertir el gas natural licuificado en gas, estamos invirtiendo otros $us 270 millones. En esas estaciones el gas licuificado convertido nuevamente en gas es almacenado en grandes tanques a alta presión y de ahí el gas es enviado a la población en cuestión para el punto donde se expenderá este hidrocarburo. En esas poblaciones se tenderá una red domiciliaria de distribución de gas y así el sistema estará completo. Habremos reemplazado el uso de algunas decenas de garrafas de GLP con una inversión de $us 500 millones que entregará un gas a precios todavía desconocidos pero que deberá altamente subvencionados.
Este elegante y distinguido programa de abastecer de gas equivale energéticamente a que el pueblo consuma galletas con crema chantilly en lugar de marraquetas.
El autor es ingeniero petrolero.
Columnas de CARLOS MIRANDA PACHECO

















