Trojes: caen otras 30 casas
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"No voy a moverme nunca hasta que me devuelvan mi plata", fueron las palabras que ayer pronunció Hilaria Mamani, mientras veía cómo la construcción que levantó en Trojes fue derribada horas antes, junto con otras 30 viviendas precarias, por maquinaria de la Alcaldía de Tiquipaya que llegó al lugar escoltada de una muchedumbre de vecinos de ese municipio.
Un paisaje de ladrillos esparcidos y gente que recogía lo que podía para no perder su inversión del todo era lo que se apreciaba ayer después de la intervención municipal.
Es la segunda arremetida de este tipo que se da en el área en conflicto después de que el pasado 10 de agosto la Alcaldía mencionada y la Policía Departamental desalojaron a centenares de personas integrantes de la organización autodenominada Movimiento Sin Tierra (MST).
Este grupo de personas se asentó ilegalmente hace un par de meses en un espacio de cuatro hectáreas, tres de propiedad privada y una, área verde municipal. Allí, los ocupantes instalaron inicialmente carpas y después comenzaron a levantar construcciones precarias con ladrillo y cemento, pese a la advertencia de funcionarios de la Municipalidad.
El alcalde de Tiquipaya, Evaristo Peñaloza, dijo que esta nueva intervención tuvo lugar entre las 8:00 y 9:00 con la participación de 3 mil comunarios, regantes y el vecindario. La Alcaldía también llevó un tractor oruga para la demolición.
La intervención fue decidida mediante un voto resolutivo del Comité de Vigilancia, que el lunes pasado dio un plazo de 48 horas a los asentados para que abandonen pacíficamente el lugar y retiren todas sus pertenencias.
Otra de las afectadas, Beatriz Lora, contó que en el desalojo llegó mucha gente con palos y machetes para hacer corretear a los ocupantes. Agregó que incluso hubo gente que saqueó pertenencias de los afectados.
Lora agregó que los expulsores quemaron sus listones, colchones y otras pertenencias sin respetar a los niños que también se encontraban en el interior de las viviendas a media construcción. "Camas han quemado. Plata había. Otros garrafas han llevado. Todo a robar nomás han venido", dijo.
Ayer, en la tarde los asentados afectados, en su mayoría mujeres y niños, recogían algunas de sus pertenencias y alzaban los ladrillos que no estaban dañados.
El grupo de mujeres aseguraba que no se moverían de la zona, puesto que ya dieron un adelanto de 150 ó 200 dólares al supuesto dueño del predio, Alberto Verduguez, quien actualmente se encontraría desaparecido, según los afectados.
Entre tanto, el Alcalde de Tiquipaya agregó que no se permitirá que estas personas vuelvan a construir, porque los lotes o son área verde de la Alcaldía o pertenecen a otra persona.
Tras el desalojo, funcionarios de la Municipalidad colocaron carteles que indicaba que esas tierras son áreas verdes. También anunciaron que en próximos días se levantarán algunas murallas para evitar nuevos asentamientos.
Son migrantes
El grupo de mujeres que se encontraba, hasta ayer, en la zona de Trojes, aseguraba que no abandonarían el lugar porque muchas vienen del centro minero de Llallagua y de Independencia de la provincia Ayopaya para construir sus casas.
Estas mujeres cuentan que pagaron un adelanto al supuesto dueño que se encuentra desaparecido y que, a cambio, recibieron un terreno de 220 metros cuadrados para construir sus viviendas. Muchas de éstas se encuentran en este lugar desde el mes de marzo.
"Sigue vamos estar aquí. No nos vamos a mover hasta que nos devuelvan nuestra plata. Yo le he dado todo mi platita" (sic), dice Andrea Aguirre, otra de las perjudicadas que ayer recogía sus platos y ollas tirados en el suelo.
El alcalde de Tiquipaya, Evaristo Peñaloza, dijo que el Municipio no es responsable de los adelantos que estas personas hubiesen dado, ya que esas tierras están legalmente registradas en la Alcaldía. Incluso existe un programa de arborización.

























