Asociación Kuska, el arte de unir fragmentos para empoderar y renacer
“Lo más complejo es el corte, uno tiene que tener mucha fuerza”, relatan las artistas. Los retos siguen al trabajar con piezas más pequeñas, combinar colores y encontrar la materia prima. Tras un proceso que puede durar hasta dos meses, el resultado es una verdadera obra de arte creada por mujeres que, aunque también llegaron rotas por dentro, unen fragmentos y renacen junto a trozos de cerámica desechados.
Desde hace 13 años, en un taller del Proyecto mARTadero, en el corazón del barrio de Villa Coronilla, en Cochabamba, la Asociación Femenina Artesanal Kuska, lleva transformando fragmentos de cerámica con la técnica del mosaiquismo.
Lideradas por María René Camacho y Yolanda Siles, fundadoras del colectivo, las artistas embellecen diferentes puntos de la ciudad con sus murales, construyendo a la vez un espacio de empoderamiento femenino, sostenibilidad y resiliencia, pieza por pieza, con el objetivo de que las mujeres ya no dependan económicamente de sus parejas.
Kuska nació como una asociación femenina artesanal con el objetivo de capacitar a mujeres en la técnica del mosaquismo. Pero, con el paso de los años, se convirtió en una estrategia de apoyo al ejercicio de los derechos de las mujeres y la promoción de la equidad de género.
“Nuestro objetivo es empoderar económicamente a las mujeres a través del arte”, explica Siles en una entrevista con la Revista OH!
“Sabemos que hay muchas mujeres creativas que solo necesitan un espacio para dejar fluir su imaginación, y nosotras les ofrecemos eso. Asisten, pasan cursos, aprenden la técnica y dejan fluir su creatividad”, destaca Camacho.
De esta forma, el taller se convirtió en un santuario donde la pasión por el arte se transforma en una fuente de ingresos y, sobre todo, en un refugio para la expresión personal que ayuda a romper los roles de género tradicionales.
¿Cómo empezó todo? Las fundadoras recuerdan que el proyecto se originó con un financiamiento mínimo y el desafío de dominar una técnica desconocida en nuestra región. “No había mucho financiamiento, nadie tenía idea de cómo manejar el mosaico porque es un elemento muy duro”, recuerda Camacho.
Sin embargo, gracias a la visita de maestros de Chile, aprendieron y perfeccionaron el manejo de las herramientas, una habilidad que actualmente transmiten a nuevas generaciones en sus talleres de autosostenibilidad.
Creatividad, Calidad y Reciclaje
Los pilares de trabajo de Kuska son la creatividad, la calidad y el reciclaje. Asimismo, su característica principal es su trabajo amigable con el medio ambiente. “Tratamos en el 99,9 por ciento de nuestros trabajos de realizarlos con cerámica reciclada”, afirma Camacho.
¿Su materia prima? Son azulejos en desuso, piezas rotas o con fallas de color que recolectan de construcciones, fábricas o incluso de la calle que luego las van componiendo haciendo retratos, cuadros o trabajos en espacios públicos y privados.
Con una destreza forjada a lo largo de estos 13 años, manejan la tenaza alicatadora “como si estuvieran cortando con una tijera”, dando forma a cada trozo, señalan, mirando sus manos y recordando que, en los primeros años, las ampollas las acompañan en cada creación.
Este minucioso proceso manual es, en palabras de las fundadoras, “un nuevo renacer de la cerámica”, donde fragmentos olvidados se unen en una composición artística que les devuelve la vida y el propósito.
Una de sus intervenciones más emblemáticas es la del Pasaje San Rafael (2016-2017), donde crearon 36 rostros de mujeres emblemáticas de América Latina, siendo un homenaje a aquellas que dejaron un legado en la sociedad a pesar de la represión. Con esta obra ganaron el prestigioso premio Eduardo Abaroa en la categoría de Artes Contemporáneas.
En 2014, inauguraron un imponente mosaico en homenaje a Adela Zamudio en el teatro del mismo nombre, con la inscripción: “Brotar de la nada. Sentirse inmortales. Soñar unas horas. Volver a la tierra”.
Hace un año también prepararon la exposición conjunta “Resignificando los fragmentos y los colores”, con el reconocido artista Mamani Mamani en el mARTadero, una fusión de pintura y mosaiquismo con réplicas de las pinturas más emblemáticas del artista boliviano.
Su arte con incidencia social las llevó a participar en festivales en Sucre, donde crearon murales en el mercado central y en el Festival de Culturas, y a cruzar fronteras, compartiendo su experiencia y brindando talleres a mujeres en Arica, Chile. Además, son parte de la campaña “Genera, vidas sin violencia” y trabajan colaborando intervenciones con TAU.
Relatos Entrelazados
Del 1 al 12 de octubre de 2025, el colectivo presenta una exposición en la Feria Internacional del Libro de Cochabamba (FILC) fusionando dos de sus proyectos más recientes: “Entrelazados” y “Juntas”. Este último es un homenaje a las labores de cuidado que realizan las mujeres y que a menudo no son visibilizadas, subrayan. Para ello, colaboraron con siete diseñadoras bolivianas, a quienes convocaron por su estilo único.
Ellas crearon ilustraciones sobre este tema y el colectivo las replicó en mosaicos que están expuestos en el Pabellón Gaby Vallejo. Para las diseñadoras, ver sus creaciones materializadas en una obra física fue una experiencia única, y para Kuska, una oportunidad de explorar nuevas técnicas y colores.
Sin duda, cada mujer capacitada en sus talleres, no solo está creando arte, sino que están abriendo un camino propio hacia la transformación personal y el empoderamiento. “Todas las mujeres necesitan un espacio donde puedan ir a hacer lo que más les gusta y les apasiona, y para nosotras el arte es una pasión”, finaliza Camacho.





























