Niños aprenden a programar antes que a leer
La programación y la tecnología no conocen límites de edad. Mentor Lab demuestra incluso que se puede aprender a programar antes que a leer. Además, la metodología permite desarrollar habilidades de lógica para el aprendizaje.
Iris Escobar, Carla Florida y Yohana Pélaez tienen entre 25 y 28 años y encontraron la forma de combinar la pasión por la programación con la educación. Se conocieron en un espacio diseñado para las mujeres y la tecnología, Pyladies Cochabamba.
“A las tres nos encanta la enseñanza, es algo que tenemos en común. Nos quisimos enfocar en niños, porque no hay tantos cursos para ellos, sino para más jóvenes”, explica Florida, una de las fundadoras de Mentor Lab.
La iniciativa consiste en dos modalidades de talleres: las mentorías y micromentorías. “Un mentor no es tanto como un instructor, sino alguien que da luz con su experiencia a otra persona y da los cursos”, precisa Escobar.
Las mentorías tienen una duración de dos semanas. En tanto, las micromentorías son talleres de entre dos y tres horas que busca alcanzar un producto final.
Por el momento, abarcaron a niños de 7 a 15 años, pero también pretenden alcanzar a estudiantes hasta de 20 años o un poco más.
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“Nosotras quisimos enfocarnos en el área de la tecnología con desarrollo de videojuegos y cosas así, pero los mismos papás nos pidieron cosas diferentes. Porque los niños están en casa y solos”, comentan las fundadoras.
Es así que hay cursos de ilustración con Carla Soliz, mentoría de magia y también robótica hidráulica. “Hay algunos niños que ya tomaron tres cursos y siguen pidiendo más. Para febrero ya estamos con más cursos y más avanzados”, agrega Escobar.
Pero ¿cómo llegar a los más pequeños? Algunos de ellos están aprendiendo a leer, sin embargo, manejan una computadora con total naturalidad. Aunque es necesario adaptar el proceso formativo y las herramientas para que puedan comprender verdaderamente el contenido y sacar provecho.
Es por ello que la herramienta elegida para el desarrollo de videojuegos debe guiar al estudiante por los colores o formas. Necesita ser intuitiva y fácil de utilizar.
“Puede que el niño esté aprendiendo a leer y escribir, pero desarrollan la lógica. Se guían por los colores y la intuición. Esto les ayuda a desarrollar varias habilidades y también presentan el producto final”, indica Florida.
ADAPTACIÓN
La brecha digital en Bolivia aún es bastante crítica. No todas las personas tienen las mismas posibilidades de acceso a internet, a una computadora o a un equipo con unas condiciones mínimas para ciertas actividades como las clases virtuales.
Entonces, es un hecho que en un taller las personas tendrán diferentes dispositivos y la diferencia entre uno y otro puede llegar a ser importante. Es por ello que, de inicio, se pregunta por las características de los equipos disponibles para dar los contenidos.
“La idea es innovar y superar esas dificultades”, indica Florida.
De hecho, son cada vez más niños y niñas que crecen con apego e interés por la tecnología, la programación, computadoras, robótica y demás. Muchos pueden desbloquear un teléfono antes de saber hablar con fluidez.
Por eso, algunas academias comenzaron a abrirse paso en la educación digital para dar guías a estos intereses. Mentor Lab es una de las pioneras en enseñar programación a niños de siete años y espera seguir creciendo junto con ellos.
La academia ofrece clases demostrativas en sus redes sociales de Facebook e Instagram para aquellos papás que desean conocer sobre esta metodología.

























