Libertad: entre nubes y parapente
// Texto: Alicia Cortés Soruco
Fotos: Kevin Alemán y Pablo Oh //
El ser humano, en su historia, ha respondido muchas preguntas; y en esas respuestas, hemos encontrado avance y desarrollo. Desde cómo hacer fuego hasta cómo construir grandes y altos edificios que desafían las leyes de la física o la gravedad. Estos avances, con el tiempo, se han normalizado y hemos llegado a verlos como algo del día a día. En todo lugar hay construcciones altas. El fuego es lo más básico que tenemos. Sin embargo, hay una sensación y una pregunta que, incluso hoy, intriga y fascina al ser humano. Y es: ¿cómo se siente volar?
Muchos han tratado de encontrar la respuesta. Desde nuestros antepasados más lejanos que soñaban con dragones, aves gigantes y monstruos del cielo; hasta inventores un poco más modernos como Da Vinci, que diseñaron complejos aparatos que permitieran a esta criatura sin alas, volar. Sin embargo, la sensación de vuelo todavía se nos escapa, pero la deseamos.
Porque, pensémoslo. Los avances tecnológicos que hoy nos llevan a los cielos no nos permiten disfrutar la experiencia completa. Todavía no sentimos el viento pasando raudo por nuestro cabello, la presión del aire sobre las alas o el sol calentándonos la espalda mientras surcamos el firmamento. Esa es una experiencia reservada para las aves. ¿O no?
En esta ocasión, el equipo de Una Gran Nación visitó a un grupo de aventureros que tal vez, tienen una respuesta diferente. Nos encontramos con la empresa Andes Xtremo. Ellos se han convertido en pioneros bolivianos en cuanto a los deportes extremos, descubriendo y explorando el hermoso territorio nacional en busca de los paisajes más desafiantes, para conquistarlos.
Con ellos, hemos descubierto rutas por recónditos caminos entre lagos, caminatas en acantilados y paseos por las orgullosas montañas bolivianas donde las nubes tocan la tierra. Pero, sobre todo, nos encontramos con una sensación única: el parapente. Con una profesionalidad asombrosa, los miembros de Andes Xtremo nos abrieron la puerta a la libertad del vuelo. Entre los picos de nuestras montañas, pudimos descender como aves por los hermosos paisajes que la altura nos puede mostrar.
Esta experiencia dejó una gran impresión en el equipo. Hasta el momento, habíamos conocido una Bolivia hermosa, fuerte y orgullosa, sí; pero también dulce, amable y suave. Esta aventura con Andes Xtremo nos dejó ver una faceta nueva, más temeraria y dinámica de nuestro país. Nos quedó una pregunta.
kevalemanr_154291573_282389983292436_6467669943688123151_n2.jpg

¿Qué más estamos escondiendo en el país?
Porque descubrimos que Bolivia tiene muchísimo potencial para el turismo de aventura, para salir a explorar los límites humanos, para incluir un toque de adrenalina y diversión únicos a nuestros viajes.
Existen lugares, personas y materiales totalmente dispuestos y listos para desarrollar una industria de deporte extremo boliviano, la cual no tiene nada que envidiar al exterior y a nuestros vecinos.
Además, esto reforzó la visión que tenemos en Una Gran Nación: que a nuestro país no le falta nada. Desde tranquilos ríos de campo, perfectos para una vacación tranquila y pacífica hasta profundos acantilados, desafíos de la naturaleza donde podemos disfrutar de la caída controlada, del vuelo y de los saltos. La variedad de Bolivia nunca decepciona, y en este caso, nos está mostrando que el país es un destino que no discrimina a ningún tipo de turista, acomodándose a las necesidades y gustos de todo tipo.
Pensando en oportunidades, nos damos cuenta de que Bolivia es perfecta para desarrollar un sistema e industria turística donde todos encuentren su espacio; donde el turismo y la naturaleza puedan coexistir y sostenerse la una a la otra; donde la comunidad sea parte vital e íntegra de las rutas, los paseos y los espacios visitados. Un lugar donde el turismo y la cultura sean uno.
Volando entre las nubes con los parapentes de Andes Xtremo nos enfrentamos a una vista sin igual: el sol saliendo por detrás del horizonte, iluminando los amplios y verdes campos. La neblina de la mañana todavía aferrada a la tierra y el silencio que se convierte en música al bajar por los aires.
En ese momento, nos dimos cuenta de que Bolivia solamente ha empezado a mostrarnos lo que tiene, que todavía hay muchas cosas que descubrir y muchos ángulos por los que disfrutar de Nuestra Gran Nación.

























