Hierba seca, una amenaza para el Tunari y no hay plan de prevención
A pesar de la cercanía de la temporada de incendios, el Parque Nacional Tunari está impregnado de un aroma fresco por la nevada del fin de semana, el frío es intenso, al igual que la humedad.
Sin embargo, el panorama es muy distinto en las zonas quemadas. Desde el kilómetro 6, hay troncos y arbustos ennegrecidos por incendios antiguos. Los analistas ven necesario contar con un mapa de riesgos sólo del área protegida y un plan integral de prevención antes de que empiecen los focos de calor.
El clima es frío y el olor de la vegetación es bastante fuerte. Se siente la paz y tranquilidad del parque conforme se va ganando altura. Pero el panorama de plantas verdes va cambiando a negro y marrón.
En algunos casos, se trata de arbustos que se secaron con la llegada del invierno. Mientras que en otros casos, son troncos de árboles y pajonales que se quemaron en los incendios que sufrió el parque.
Todo ello se mantiene en el Tunari, pese a que se había anunciado una limpieza de este material, que se podría quemar con facilidad si se incendiara. Y no hay alguien que controle en la zona.
El secretario de la Madre Tierra de la Gobernación, Gonzalo Muñoz, señaló que se hizo una limpieza en Andrada, donde en 2017 se suscitó el mayor incendio de la gestión.
Se trata de un proyecto piloto del cual se están esperando los resultados para aplicarlo en otros sectores que sufrieron incendios. No obstante, más allá de esta labor, no se cuenta con un plan integral de prevención de incendios, pese a que ya se acerca la mayor temporada de quemas en julio, agosto y hasta septiembre.
El biólogo Rodrigo Meruvia explicó que existen dos tipos de restos de material forestal. Uno de ellos es el que se secó con el invierno y el otro corresponde al fruto de incendios pasados.
Los restos de aquello que alguna vez fue verde es con lo que se debe tener mayor cuidado. “Esto es lo que tiene mayor probabilidad de ser combustible. Y se debería hacer un manejo de todo esto”, explicó Meruvia.
Mientras, aquello que ya está quemado podría arder, pero no con la misma intensidad que un árbol sano.
Meruvia también señaló que se tendría que hacer una poda controlada de aquellos árboles que tienen sus ramas casi hasta el piso. “Esto es para evitar que los árboles se prendan desde estas ramas hasta la copa, en caso de existir incendios”, agregó el biólogo.
No obstante, para realizar este trabajo se debería tener una zonificación de lugares de alto riesgo, manejo de las quebradas y los bosques.
“No sólo se debe evitar que se queme, sino que, a futuro, en las quebradas, si hubo un incendio, se podría trabajar y prevenir aluviones como el ocurrido en Tiquipaya a inicios de año”, indicó Meruvia.
Esto como una parte de ese plan integral, pero además trabajar con la Unidad de Gestión de Riesgos de la Gobernación o militares para ejecutar acciones desde sus competencias.
Asimismo, capacitar personal de atención de emergencias, civiles y la misma población de las comunidades. “Un verdadero plan de prevención, no sólo vigilar, sino preparar a la población”, agregó.
Y todo esto también necesita estar acompañado de un plan de concientización y difusión comunicacional. “Empoderar a la población sobre el valor del Tunari”, dijo.
Este año, se registró la mitad de los focos de calor que se tuvo la pasada gestión en estas fechas, pero aún no hay patrullaje ni plan en la zona.
SE DUPLICARON EN LOS ÚLTIMOS CINCO AÑOS
Según una investigación de la Universidad Mayor de San Simón, los satélites registraron 419 focos de calor entre 2001 y 2012. En tanto que, de 2012 a 2017, los incendios incrementaron hasta llegar a 959, el doble.
Hasta julio de 2017, se registraron cinco incendios en el parque. La mayoría consumió arbustos, pajonales y árboles nativos como la kewiña. Los dos más grandes se registraron el 15 de julio en Linku Pata, Tiquipaya, que fueron determinantes para la erosión de tierra y posterior aluvión de febrero. Y otro ocurrió el 8 de agosto en el sector de Andrada, en Cercado. Este último consumió el parque durante tres días y provocó varios “focos” de calor.































