Las cacharpayas para despedir al alma perseveran en Cochabamba
Familias enteras en Cochabamba despidieron ayer a las almas de sus difuntos con afecto, alegría y tradiciones. En las zonas alejadas de la ciudad lo hicieron mediante la acostumbrada cacharpaya y el volteo de mesas. Mientras que en el Cementerio General cumplieron estrictamente las medidas de bioseguridad y disposiciones municipales.
En La Maica Norte, por ejemplo, la familia de Salomé Calderón realizó la cacharpaya. Las cuatro hijas, el esposo, otros familiares y amigos recibieron, desde las 10:00, con amabilidad a quienes llegaban a su casa para acompañarlos.
“Preparamos urpus y t’antawawas de cuatro quintales de harina para que no falte para nadie”, dijo Elías Quispe, esposo de Salomé, quien murió hace cuatro meses.
Además, en la extensa mesa había pollos, que luego sirvieron para una “chhanqa” de pollo, y dos cerdos enteros, que se utilizaron para preparar un exquisito chicharrón para los visitantes.
La mesa estuvo armada hasta las 11:30 de ayer. Luego repartieron todos los urpus, t’antawawas, frutas y bebidas a los invitados que rezaban por el alma.
Cerca de las 12:30 el alma de Salomé salió de su cuarto (un amigo cercano a la familia se vistió con la ropa de la difunta) cubierta con un manto negro, su nombre y una calavera dibujada en su espalda. Se acercó a sus familiares y comenzó a recriminarlos por algunos errores que hubiesen cometido, luego empezó a “chicotearlos” como si fuera una llamada de atención.
Este tipo de rituales es habitual cuando la persona falleció hace menos de un año. Salomé murió el 1 de julio.
La ceremonia terminó cuando el alma de Salomé abrazó a una de sus hijas, mientras toda la familia y amistades la acompañaban.
“Es parte de nuestras costumbres. Es triste porque mi mamá siempre nos hará falta, pero hoy ha venido a visitarnos y por eso hicimos esta cacharpaya porque mi mamá nos ha enseñado así”, dijo Estrella Quispe, hija de Salomé.
Mientras que, el esposo de Salomé señaló que en pasados años armó mesa para otros familiares como su suegra, pero este año le tocó hacerlo para su esposa.
Este tipo de rituales son muy comunes en la periferia de Cochabamba.
Despedida en cementerios
En el Cementerio General de Cochabamba decenas de familias visitaron a sus seres queridos que fallecieron respetando las disposiciones municipales por la pandemia de la Covid-19.
Por las restricciones no se permitió que ingresen bandas de música, pero aun así los músicos se dieron modos para entrar uno por uno y así acompañar a los dolientes.
Roxana Rodríguez llegó hasta el cementerio para visitar a sus familiares, luego dejó flores al sector de las almas olvidadas y también a los fallecidos durante la pandemia.
“Vine a poner flores a mis familiares y también a estas almas de aquí (señala al sector de los fallecidos por Covid-19). Pido para que no vuelva esta enfermedad. Con las almas no hay que mezquinarse”, dijo Rodríguez.
K’ara K’ara
La Alcaldía de Cochabamba dispuso al menos seis medidas de bioseguridad para las personas que ingresen al Cementerio General, sin embargo, se olvidó de los protocolos para el camposanto de K’ara K’ara, en la zona sur.
En una visita que hizo este medio al cementerio de K’ara K’ara, ayer por la tarde, se observó que las personas en este lugar no respetaron las medidas de bioseguridad.
Aunque los casos de coronavirus bajaron en Cochabamba, aún está latente la posibilidad de un rebrote que podría azotar igual o peor que la primera ola de contagios.
COLCAPIRHUA HIZO RESPETAR MEDIDAS
La Alcaldía de Colcapirhua hizo respetar las medidas de bioseguridad en el ingreso al cementerio de ese municipio. Los funcionarios tomaron la temperatura de los visitantes, además, instalaron cámaras de desinfección para evitar un posible rebrote.
El alcalde Mario Severich señaló que “en días previos a estas fiestas realizamos un trabajo meticuloso para hacer la limpieza del cementerio y la desinfección de todas las vías al entorno del camposanto”.
Al mediodía, despidieron a las almas con una misa en el cementerio.
SESENTA GUARDIAS PARA CONTROLES
El municipio de Cercado dispuso al menos 60 guardias municipales para hacer los controles en el ingreso al Cementerio General de Cochabamba.
Los gendarmes controlaban que las personas ingresen al camposanto cumpliendo con las medidas de bioseguridad. Además, que entren por la terminación de la cédula de identidad.
El Intendente, Eduardo Avilés, señaló que se prohibió la venta de comestibles en el entorno del cementerio. Además, que se retiró a personas en estado de ebriedad.




























