Artesanos de valle alto se reinventan y ofrecen novedades en gran feria
La pandemia de Covid-19, el contrabando y la falta de apoyo para mantener las tradiciones gastronómicas obligaron a cientos de artesanos de valle alto a reinventarse y ofrecer una variedad de productos elaborados en madera, bronce y arcilla en la “gran feria” de Punata.
Cada martes, decenas de carpinteros, alfareros y fundidores de bronce se trasladan desde Cliza, Arbieto y Tarata hasta el centro urbano de Punata para exponer vasijas, ollas, jarras, peroles, barriles, adornos y otras piezas a precios módicos.
Aunque las autoridades de la región se niegan a reconocer que la producción de chicha disminuye cada año que pasa, varios artesanos coincidieron que la elaboración del néctar del valle se redujo hasta en un 70 por ciento en los últimos 20 años porque las nuevas generaciones prefieren consumir cerveza, vino o tragos en las fiestas.
Ante los cambios, los artesanos optaron por adaptarse a las necesidades de la población para sobrevivir. Este es el caso de Oscar Vallejos Huari, un artesano clizeño que se dedica desde hace más de 50 años a la fundición de peroles de bronce.
“El oficio lo aprendí de mi papá. La fundición artesanal en bronce es un trabajo arduo que se inicia con el preparado de moldes. Mi especialidad son los peroles; ahora hago pequeños, eso levantan más que todo para preparar chicharrón, mermeladas y chivé”, remarcó.
Vallejos asegura que el precio de cada pieza varía en función al tamaño y los requerimientos de los clientes.
El costo de cada perol oscila entre 500 bolivianos y 1.500 dólares, de acuerdo al tamaño, según constató este medio.
“Los chicheros buscan peroles grandes, Antes venía gente desde Quillacollo y Vinto, incluso de Santa Cruz; ahora los pedidos han disminuido, se van por lo más barato, prefieren productos de materiales más económicos”, sostuvo.
Oscar relató que, pese a las dificultades, la gente continúa buscándolo para encargar “pedidos especiales” u ofrecerle materia prima de piezas en bronce en desuso.
Agregó que cada semana transporta los productos que elabora desde la comunidad de Villa Surumi de Cliza a la feria punateña para sostener a su familia.
Los interesados en conocer más acerca de las piezas que elabora el artesano pueden contactarse al 71457603.
María es otra artesana que siente que las ventas de sus productos están disminuyendo porque los jóvenes prefieren utensilios y recipientes de plástico.
Con nostalgia, la alfarera relató que hace 10 años vendía todas las piezas de arcilla que traía de Huayculi, una comunidad del municipio de Tarata.
“Las chicheras compraban más que todo jarras, ollas y cántaros; ahora ya no se vende, la población ya no quiere pagar, aunque todo está barato, tenemos productos desde 2 bolivianos en el Manka Khatu, llegamos antes de que salga el sol y nos vamos después de las 17:00”, puntualizó.
La artesana mencionó que la ventaja de cocinar en ollas de arcilla es que los alimentos tienen otro sabor.
La reducción del consumo y la producción de la chicha de maíz también impactó a carpinteros artesanos, quienes dejaron de fabricar barriles para almacenar y conservar grandes cantidades del valle.
Éste fue el caso de Celso Morales, un artesano con más de 40 años de experiencia en el rubro, que ante la baja demanda de sus productos aprendió a elaborar barriles para vino y recipientes para preparar helados artesanales con madera de roble.
Gran feria en Punata
El director de Cultura de la Alcaldía, Rubén Ricaldez, señaló que la feria que se realiza en Punata cada martes es considerada una de las más grandes del país.
“La feria es una de las más grandes a nivel nacional, aquí llegan comerciantes de todos los departamentos e incluso de Perú. Lo que más buscan es ganado, pero también hay frutas, verduras, ropa y todo tipo de productos para abastecerse”, agregó.
Ricaldez afirmó que este espacio es fundamental para el valle alto porque genera un gran movimiento económico y cultural en el que los visitantes pueden conocer parte de las costumbres y tradiciones de la Perla del Valle.
El funcionario subrayó que desde el Ejecutivo municipal se impulsan recorridos turísticos a la feria, al Museo de la Chicha y algunos atractivos patrimoniales para que los visitantes puedan apreciar el talento de los artesanos y otros emprendimientos.
“Con el recorrido, tratamos de mostrar que Punata es pionera en la producción de chicha amarilla y kulli, que ésta es una actividad económica que ayuda a dinamizar otros rubros”, concluyó.





























