Cochabamba recibió el Año Nuevo Andino 5534
Cuando la ciudad aún permanecía en silencio y el frío de la madrugada envolvía la colina de la Coronilla, decenas de personas ya emprendían el ascenso hacia uno de los puntos más emblemáticos de Cochabamba para recibir el Año Nuevo Andino 5534. Algunos llegaron desde las 4:30 o 5:00 de la mañana para encontrar un espacio cerca de la ceremonia, mientras que otros habían permanecido despiertos toda la noche participando de una vigilia y de la preparación de la mesa ritual.
La espera terminó poco después de las 7:00 de la mañana, cuando los primeros rayos del Tata Inti aparecieron sobre el horizonte. Con las manos levantadas hacia el cielo, los asistentes recibieron simbólicamente la energía del sol, en uno de los momentos más emotivos de una celebración que para muchos representa fe, esperanza y una oportunidad para reconectarse con sus raíces y tradiciones ancestrales.
Entre música tradicional, sahumerios, ofrendas y la tradicional k’oa, familias enteras, jóvenes, adultos mayores y visitantes llegados desde diferentes provincias de Cochabamba y otros departamentos compartieron una mañana marcada por la espiritualidad y el agradecimiento.
Incluso, algunas personas extranjeras se sumaron a la ceremonia atraídas por el significado cultural y ancestral de la celebración, participando junto a los asistentes en la recepción de los primeros rayos del Tata Inti. Los presentes pidieron salud, trabajo, prosperidad y fortaleza para afrontar el nuevo ciclo que comienza.
Durante la ceremonia, los guías espirituales recordaron que esta fecha no solo marca la llegada de un nuevo año, sino también el inicio del ciclo agrícola. Explicaron que, desde tiempos ancestrales, junio era el periodo de preparación de la tierra y que la celebración del retorno del sol simboliza el comienzo de una nueva etapa productiva.
Tupacusi Hugo Cordero, Yaticamana del Tinku Originario Kollasuyo Yayala, explicó que la ceremonia se realiza en la Coronilla desde 1991 y que su significado va mucho más allá de recibir los primeros rayos solares.
“Más en el fondo es el inicio del ciclo agrícola. Para nosotros significa un momento de planificación de todo el ciclo productivo que va a haber”, señaló. Indicó además que la preparación comienza la noche anterior, cuando los participantes elaboran colectivamente una mesa ritual y reflexionan sobre los proyectos y metas que desean concretar durante el año.
Según relató, la vigilia empieza alrededor de las 9:00 de la noche en la Federación de Campesinos y se extiende hasta las 5:00 de la mañana, momento en el que los participantes inician la caminata hacia la Coronilla para esperar la salida del sol. “Esperamos toda la noche porque el retorno del sol representa el inicio de una nueva fuerza productiva y una nueva energía para nuestras vidas”, manifestó.
Cordero también recordó que participa de esta celebración desde 1991, cuando junto a representantes de distintas comunidades originarias comenzaron a realizar los rituales en la Coronilla tras ser guiados por los sabios mayores hacia este lugar considerado sagrado.
Por su parte, Juan Maceros Rosas destacó que la actividad forma parte de los usos y costumbres de los pueblos originarios y señaló que lleva 26 años participando como guía espiritual. Explicó que, pese a la menor asistencia registrada este año debido a la situación que atraviesa el país, la celebración no puede dejar de realizarse porque constituye una parte esencial de la identidad cultural de las comunidades.
Los organizadores también remarcaron la importancia de preservar estas prácticas ancestrales. Durante uno de los discursos, se recordó que “no podemos perder nuestra ceremonia, no podemos perder nuestra ideología y nuestros principios”, destacando que esta fecha es un momento para reflexionar y pedir salud, trabajo, humildad y sencillez para todas las familias.
Aunque la cantidad de asistentes fue menor en comparación con otros años, la fe y el compromiso con las tradiciones se hicieron presentes desde las primeras horas de la madrugada. Mientras los rayos del Tata Inti iluminaban lentamente la ciudad, la música, la chall’a y las palabras de agradecimiento acompañaron una jornada que volvió a reunir a quienes encuentran en esta celebración una forma de mantener viva la memoria de sus antepasados y fortalecer el vínculo con su identidad cultural.
Así, entre el frío del amanecer y el calor de los primeros rayos del sol, Cochabamba dio la bienvenida al Año Nuevo Andino 5534, renovando la esperanza de un nuevo ciclo para las familias, las comunidades y la Madre Tierra.



























