El futuro de los republicanos y de Trump depende de las “midterm”
Mientras la caravana de migrantes centroamericanos pretende llegar a territorio estadounidense, el presidente Donald Trump se jugará mañana el todo o nada sobre sí mismo cuando se realicen las elecciones legislativas o las “midterm” (en español, medio mandato, la forma más conocida para referirse a estos comicios).
El tema de la inmigración y la posibilidad de prohibir la nacionalidad a los hijos de migrantes nacidos en EEUU son la punta de lanza de Trump para unas elecciones que se anuncian reñidas y en las que el oficialista Partido Republicano podría perder el control del Congreso, a manos del Partido Demócrata.
Para los especialistas estas elecciones son un verdadero referendo o termómetro para la política estadounidense. Una derrota republicana pondría al mandatario Trump al borde del abismo; mientras que una victoria, dejaría sin perspectivas a los demócratas para las elecciones de 2020.
Todo o nada
“Si los republicanos pierden el control de una o las dos cámaras, Tump quedará ‘atado de manos’ para lo que queda del resto de su mandato presidencial”, indicó el analista político Roberto Covarrubias.
Algo similar ocurrió después 2014, cuando el descontento con el entonces presidente Barack Obama y la apatía de los demócratas llevó a los conservadores a reconquistar el Senado y ampliar su mayoría en la Cámara de Representantes lo que permitió fortalecerse y llevar a la presidencia al magnate, quien hasta ese momento carecía de experiencia política.
Las legislativas suelen servir de castigo al partido que ocupa la Casa Blanca: la mayoría de presidentes, desde Franklin D. Roosevelt, pierden escaños, aunque el Presidente actual tiene algunas bazas evidentes, como la extraordinaria marcha de la economía, la euforia por la gran rebaja de impuestos y la victoria política de haber nombrado a dos jueces conservadores para el Tribunal Supremo en menos de dos años.
Los demócratas han cedido posiciones en las encuestas de los últimos días en estas elecciones de mitad de legislatura.
Ahora bien, ¿y si el electorado respalda una vez más a Trump? ¿Deben los líderes demócratas del Congreso, Nancy Pelosi, de California, y Chuck Schumer, de Nueva York, prepararse para la posibilidad de que las dos cámaras y la Casa Blanca se queden con mayoría republicana?, se preguntó el New York Times.
Sondeos
Una reciente encuesta realizada por el influyente diario The Washington Post y Schar School muestra lo ajustadas que van las carreras en 69 de los 435 distritos de la Cámara de Representantes, donde los demócratas esperaban ganar con amplia ventaja.
En esos reñidos distritos, el 50 por ciento de los votantes prefiere a los demócratas, mientras el 47 por ciento se decanta por los conservadores. De esos 69 distritos, 63 están en manos de los republicanos.
Los demócratas necesitan arrebatarles 23 para recuperar el control de la Cámara. Dos claros ejemplos son los de Iowa, donde el republicano Rod Blum ha subido en los sondeos, y Florida, donde la conservadora María Elvira Salazar va por delante de la demócrata Donna Shalala, que trabajó con Bill Clinton, al que los cubanos de las viejas generaciones todavía no perdonan el caso del niño balsero Elián González, reseñó el diario El Mundo.
Peores expectativas tienen los demócratas en el Senado, donde los republicanos tienen actualmente 51 de los 100 escaños de la Cámara Alta y podrían incluso conquistar más asientos en la inminente cita electoral.
6 de noviembre de 2018 se llevarán a cabo las elecciones legislativas o de medio mandato en la política estadounidense.
¿QUÉ SE VOTA AHORA?
Cada cuatro años, EEUU celebra elecciones de medio mandato. Se renuevan 36 gobernaturas de los 50 Estados y, como ocurre cada dos años, la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado.
El Congreso -compuesto de la Cámara y el Senado- está ahora bajo control del Partido Republicano. Los conservadores también controlan la mayoría de Gobiernos regionales.
Las elecciones son consideradas un referendo a la gestión de Trump a los dos años de su victoria electoral. Históricamente, el partido que gobierna en la Casa Blanca suele sufrir en las “midterm”.
Por ejemplo, en 2010 los demócratas de Barack Obama perdieron el control de la Cámara de Representantes y en 2014, también cedieron el Senado a los republicanos.
EN JUEGO LA POLÍTICA EXTERIOR ESTADOUNIDENSE
REDACCIÓN CENTRAL
La política exterior no es, por lo general, un tema relevante en las elecciones presidenciales y mucho menos en las “midterm”, pero estos no son tiempos normales.
“Estas elecciones suelen ser un reflejo de la popularidad del Presidente”, dijo en una entrevista al diario New York Times Trevor Thrall, académico de política exterior en la Universidad George Mason y el Instituto Cato.
La administración de Trump puede ser afectada de varias maneras, si los demócratas se aseguran el control del Senado, en manos republicanas. Dado que se requiere la aprobación del Senado para las nominaciones de la rama ejecutiva y los tratados internacionales, los demócratas podrían bloquear el nombramiento de funcionarios de política exterior y bloquear acuerdos comerciales, una piedra angular de la agenda política de Trump. Es por eso que si Trump y los republicanos pierden, el Senado se les convertiría en una pesadilla: los demócratas adquirían un potente instrumento de presión en la política exterior de la Casa Blanca.
Sí los demócratas sólo recuperan la Cámara de Representantes, lo que es probable, más no seguro, pedirían interferir en la política exterior de Trump.
Los demócratas examinarían la ofensiva del Gobierno de Trump contra los inmigrantes indocumentados e impulsarían la investigación sobre las conexiones de la campaña de Trump con Rusia.
LOS RESULTADOS INFLUIRÁN EN LA POLÍTICA INTERNA
REDACCIÓN CENTRAL
La reconquista demócrata de una o dos cámaras del Parlamento sería un logro para la política exterior, y más para la interior, gracias a que la Constitución le concede al Congreso más atribuciones en este campo. Empoderados, los demócratas frenarían los planes republicanos de eliminar el seguro médico (Obamacare)introducido por el expresidente Barack Obama, por ejemplo.
El control demócrata de la Cámara obligaría a Trump a tratar más con el partido de la oposición.
Trump necesitaría la aprobación demócrata para adelantar tareas rutinarias, pero cruciales para mantener la operabilidad de la administración o elevar el techo de la deuda.
“Pero Trump podría rehusarse a conciliar y asumir una postura aún más conflictiva, para enardecer a sus seguidores y alimentar el odio contra los demócratas. Eso llevaría a un ambiente político más tóxico que el actual”, indicó al diario El País Tim Mallot, director asistente de la Quinnipiac University Poll.
Así, este 6 de noviembre es también el gran plebiscito de los demócratas.
Se dice que la campaña a las elecciones presidenciales empieza al día siguiente de las legislativas. Y así será: Trump tiene la vista puesta en su reelección en 2020 desde su primer día en la Casa Blanca y varios demócratas ya han iniciado movimientos en busca de un candidato a las presidenciales.
Datos: Agencias e Internet
ANÁLISIS
Alfredo Jiménez Pereyra. Editor Mundo
Retórica antiinmigrante para ganar votos
Con el objetivo de no ceder escaños y mantener la mayoría republicana en las dos cámaras del Congreso, el presidente Donald Trump subió el tono de su retórica y entró con furia en la campaña de “miditerm”.
Según las encuestas, los demócratas tomarán el control de la Cámara de Representantes y los republicanos se aferrarán al Senado. Para mantener la supremacía republicana, el mandatario estadounidense en cada una de sus participaciones en las campañas electorales se ha referido constantemente sobre la inmigración, un tema que afecta a millones de hispanos, especialmente a las caravanas de migrantes centroamericanos que prosiguen su marcha rumbo a la frontera con Estados Unidos.
Para ganar al electorado más radical y antiinmigrante, el Presidente estadounidense no se inmutó en afirmar que en el grueso de las caravanas venían pandilleros, malhechores y algunos islamistas. Y para evitar el ingreso de los “indeseables”, en una primera vez, ordenó a 5.000 soldados de servicio activo ir a la frontera con México, unos días después afirmó que estaba considerando enviar hasta 15.000 efectivos.




























